Dissabte era un dia especial. Em feia molta il·lusió anar a la FundacióMona. Els que ens coneixeu, sabeu de la nostra predilecció pel món animal i pels primats.
La primera vegada que vam veure ximpancés va ser a Gombe, a l’oest de Tanzania, on fa més de 50 anys va començar a investigar la famosa primatòloga Jane Goodall i és una experiència que no et deixa indiferent.
Després van venir els lèmurs de Madagascar, els centre de recuperació de primats de Camerún, tan el Mefou Primate Park com el Limbe Wildlife Centre on hi treballava una parella de bascos que ens van ensenyar de prop aquest món, vam inclús poder agafar un bebe de chimp en braços, quina experiència!
I finalment, vam poder veure als majestuosos goril·les de muntanya al Bosc Impenetrable de Bwindi, a Uganda, passar una hora de rellotge amb ells és una de les millors coses que hem fet en els nostres viatges, un cop a la vida, s’ha de fer. Eren 500 $ per persona però és imprescindible!
Aquesta vegada teníem moltes ganes de sortir amb la furgo. Així que dijous la vam carregar i vam enfilar cap a Girona. Després dels quasi 10 € de peatge i la furgo neta neta de la pluja que va caure, vam arribar al Parc de la Devesa, on vam aparcar sense problema. Això sí, algun cotxe amb la música a uns nivells indesitjables a aquelles hores, ens va fer la murga de matinada.
L’excursió d’aquesta setmana ha sigut molt interessant. Com costa trobar camins equipats amb lo divertits que són! Hem anat fins a St. Martí Sarroca, al costat de Vilafranca i hem explorat la riera de Pontons.
Aquest cap de setmana hem fet una excursió molt interessant i ben a prop de casa. Hem anat a remuntar el Torrent dels Abadals, que és un camí equipat amb escales, graons i cables de seguretat, dels que ens encanten.
Esta vez hemos cambiado la furgo por el avión; y el destino elegido para estrenarse en el aire ha sido la bella y mágica Venecia, en Italia.
Era la primera vez que el bebe volaba y estaba entusiasmado. A punto de hacer 3 años, ya entiende todo lo que le explicamos; racionalmente era consciente de lo que pasaría, a pesar de que al ser la primera vez, no se podía imaginar como sería realmente la experiencia.
Antes del viaje a Venecia, habíamos cogido algunos cuentos de la biblioteca para poderle anticipar todo lo que iría pasando para facilitarle la adaptación; y para el durante, cogimos un cuento de Elmer, ceras para pintar, pegatinas y un par de coches.
Los padres teníamos muchas ganas, nos hemos reprimido durante mucho tiempo pero no lo podemos evitar, nos encanta volar y conocer tierras lejanas…
Día 1 del viaje a Venecia en familia
La aventura empezó el viernes 8 de abril; bien pronto, el abuelo nos acompañó al aeropuerto, como no teníamos que facturar, directos hacia el control y hacia la puerta correspondiente.
Preferiblemente siempre volamos sin facturar el equipaje para evitar los ratos de espera para recoger las maletas y la posibilidad de perdida.
Aprovechamos para desayunar mientras el bebe tiraba los coches por el tobogán del mini parque que había junto a la puerta de embarque.
Una vez había subido la mayoría de gente, entramos nosotros, de este modo es subir y despegar, evitando esperas inútiles en un espacio tan reducido.
El bebe ni se inmutó durante el despegue, mamó un poco y se durmió… un vuelo muy plácido. Cuando volvió a abrir los ojos ya estábamos sobrevolando Italia y aterrizábamos en pocos minutos en el aeropuerto de Venecia Treviso.
Como era casi mediodía, preferimos llegar a la ciudad de Treviso en bus y comer algo; antes de coger el tren hasta la estación de Santa Lucía, ya en la isla de Venecia.
Yendo con el bebe escogimos cambiar de vehículo y que se pudiera explayar un poco entre el avión y el tren. En vez de coger el bus directo a Venecia y volver a atarle a un asiento más de una hora con la barriga vacía.
Así que a primera hora de la tarde salíamos del tren expectantes para ver qué nos depararía esta mágica ciudad… Lo primero que ves al bajar del tren es esto:
Así que la primera impresión fue buenísima. Nos miramos y reconocimos en los ojos del otro la emoción de descubrir juntos un nuevo lugar fascinante.
Solo pudimos articular dos palabras: me encanta y gracias.
Era hora de probar un nuevo vehículo, el vaporetto, los autobuses acuáticos de Venecia. Así que compramos el caro billete (7’5 €), nos instalamos en la parte posterior descubierta y empezamos a navegar por el Gran Canal. Qué bienvenida, no podíamos parar de mirar a lado y lado y cada detalle nos parecía más cautivador. Estábamos radiantes.
Después de pasar por debajo del puente más antiguo y famoso, el puente de Rialto y del puente de la Academia; bajamos en la parada de Giglio, a 2 minutos de nuestro alojamiento.
El hotel no era nada espectacular, pero la ubicación era magnífica, a menos de 5 minutos de San Marco; y por lo cara que es Venecia, a un precio basta razonable (72 € la habitación doble con baño).
Después de hacer el check in y descargar las mochilas, fuimos hasta la famosa plaza San Marco. Vimos la basílica, el palacio Durcal, el león alado insignia de la ciudad, el puente de los suspiros… Y estuvimos paseando junto al mar con San Giorgio Maggiore de fondo hasta que decidimos perdernos entre los callejones y canales del barrio de Castello.
Cada canal esconde un detalle precioso para admirar, podrías estar todo el rato haciendo fotos; suerte que los niños solo viven el aquí y ahora y te hace ser consciente de vivirlo y dejarte de tantas fotos.
Día 2 del viaje a Venecia en familia
El sábado por la mañana todavía con un poco de lluvia salimos sin planificar el destino, solo con la intención de perdernos entre canales. Descubrimos el mercado de Rialto, rodeado de gaviotas que buscaban restos de comida. Seguimos paseando por el barrio de San Polo y disfrutando de la ciudad, de sus tradiciones y misterios y de su gastronomía. Para una familia adicta a la pizza, es un auténtico paraíso. El bebe aprendió enseguida a decir gelato 😉 y sí, este fue nuestro menú diario, pizza y helado, helado y pizza.
Por la tarde fuimos a patear por el barrio de Dorsoduro que nos gustó mucho; los espacios eran más amplios y se notaba más la esencia de barrio a pesar de la cantidad de turistas que atrae una ciudad tan especial como Venecia.
Día 3 del viaje a Venecia en familia
El domingo queríamos ir a la isla de Burano; Nos levantamos con un sol espléndido así que salimos temprano del hotel y dando un paseo fuimos subiendo para ir a Fondamente Nove; Al final nos dejamos llevar por la marea de gente y acabamos en la estación de tren, así que descubrimos el barrio de Cannaregio.
Finalmente llegamos a Fondamente Nove donde cogimos el vaporetto que en 45 minutos nos acercaría a Burano, la isla de las casas de colores.
Dimos una agradable paseo por la pequeña isla para descubrir las casitas de colores que la habitan, algo más de pizza y vaporetto de vuelta hacia Venecia.
Por la tarde nos acercamos hasta el Squero di San Trovaso, donde se puede apreciar como se reparan las góndolas y despedir el día con la puesta de sol en el paseo de Zattere.
Ya de noche, volvimos a la zona de Rialto, donde hemos comido la mejor pizza, para repetir.
Día 4 del viaje a Venecia en familia
El lunes después de hacer las mochilas, fuimos andando tranquilamente desde el hotel hasta la ferrovia, exprimiendo los últimos minutos e intentando retener tanta belleza en la memoria. Como no, paradita para la última porción de pizza, tren, bus y avión. Llegamos con el tiempo muy justo, faltaba menos de media hora para el despegue.
El vuelo de vuelta fue igual de plácido que el de ida, teta y siesta; a pesar de que esta vez tuvimos que despertar al peque porque ya habíamos pisado tierras catalanas y seguía atrapado por Morfeo.
Una vez en Barcelona, tocaba recoger a Lüa de sus vacaciones particulares… Esta vez no nos ha podido acompañar físicamente pero la hemos tenido muy presente.
Divendres havíem quedat amb el cosinet del bebe i els seus pares per anar a gaudir de la neu a Lles, però la furgo no va voler arrencar i vam haver de modificar una mica els plans…
Dijous l’escola del bebe tancava per Setmana Santa, així que ens vam agafar el dia de vacances i dimecres al vespre vam enfilar per la C-16 cap amunt. Vam deixar enrere els túnels del Cadí, Martinet i La Seu i vam aparcar al desviament de St. Joan de l’Erm per a dormir.
Este fin de semana, a pesar de las previsiones meteorológicas adversas, decidimos no cambiar nuestra rutina y escaparnos con la furgo a desconectar. Elegimos un pueblo muy próximo a Barcelona por si realmente la lluvia no nos dejaba saborear el aire libre. El objetivo era explorar las fantásticas escletxes del Papiol.
Así que el viernes, después de un rato de parque con los compañeros de clase del bebe, condujimos la furgo hasta El Papiol. Pasamos la noche bajo el agua, pero por la mañana nos levantamos sin lluvia. Así que nos calzamos la ropa de montaña y mientras el padre de la criatura hacía el remolón en la cama para despertarse, el bebe, la Lüa y yo fuimos a descubrir una parte de Las Escletxes, unas rendijas en el suelo con altas paredes de roca.
El acceso es muy fácil, así que en 1 minuto estábamos entre paredes verticales descubriendo rendijas y rincones escondidos. Estaba lleno de vías de escalada pero las paredes estaban empapas de la tormenta de la noche anterior, así que estaban impracticables. Nos adentramos por alguna sima estrecha estrecha y nos llenamos de barro.
Cuando el dormilón dio señales de vida, volvimos a la furgo y fuimos a descubrir la otra parte de Las Escletxes todos juntos, nos quedaba adentrarnos entre las paredes de 3 rendijas diferentes más.
Las Escletxes del Papiol es una ruta fácil pero atractiva y muy cerca de casa, además, no había nadie, que siempre se agradece.
Definitivamente es una muy buena opción para pasar una mañana entretenidos disfrutando de un paraje natural muy especial.
También puedes ver más excursiones dentro de la província de Barcelona aquí
Y recuerda, si te animas a explorar este hermoso lugar, usa #melodijofurgoyporteo así constatamos que todo el tiempo y cariño que le dedicamos, tiene su recompensa 😉 GRACIAS
Y no olvides dejar este lugar, y cualquiera que visites, igual o mejor que lo encontraste. Procuremos entre tod@s cuidar y respetar nuestro planeta, no tenemos otro
Divendres era festiu a Barcelona, així que ens vam agafar el dijous de vacances i vam pujar cap a Andorra. Tenia moltes ganes de provar les raquetes de neu i l’any passat ja em vaig quedar amb les ganes. Aquest, per la falta de neu, semblava que anava pel mateix camí però finalment, ens vam animar i vam pujar fins a Andorra, el País dels Pirineus a conèixer la natura des d’una altra perspectiva.