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Escapada en familia a Islandia en invierno, donde la naturaleza te abruma

Des de hace muchos días Islandia llamaba nuestra atención, veíamos fotos increíbles que nos hacían soñar con descubrir la tierra del fuego y el hielo.

Así que este año, para nuestro décimo aniversario, nos regalamos una escapada a la isla mágica. Son muy pocos días para lo que ofrece este hermoso país, pero preferimos una escapada de 4 días a Islandia que a Berlin. Así que vamos a hacer una pequeña aproximación y ya volveremos más adelante con más tiempo. A parte, es un más a más, no es EL viaje del año, así que tenemos un presupuesto ajustado.

Elegimos invierno por la posibilidad de admirar las magníficas auroras boreales en esas latitudes del plantea, pero el cielo no estuvo de nuestra parte y no pudimos disfrutarlas, así que un motivo más para volver.

Adoramos los paisajes nevados, el blanco de la nieve nos hipnotiza y la menor cantidad de turistas en esta época también es algo a tener en cuenta en una isla cada vez más famosa entre los viajeros ávidos de naturaleza en estado puro.

islandia-con-niños

 

Día 1 del Viaje a Islandia en invierno:

avion   Vuelo Barcelona – Keflavik, Islandia

carreteraRuta desde keflavik hasta Selfoss

hotel   Alojamiento en Selfoss: Gesthús Selfoss (si reserváis a través de este link tendréis 15 € de descuento)

Ruta-Islandia

Como siempre, no facturamos las maletas, donde pudimos pasar comida y crampones sin problema, algo que nos preocupaba antes de partir.

Los crampones son imprescindibles si viajáis en invierno, se pueden encontrar por sólo 10 € y se amortizan sobradamente, así que haceros con unos antes del viaje y evitareis resbalones innecesarios y además son muy fáciles de poner y sacar por encima de las botas.

Y en cuanto a la comida, en el supermercado Bonus al que entramos a comprar, los precios no estaban tan desorbitados, así que se puede comprar comida allí sin problema, lo que es caro es comer en los restaurantes, así que dependerá de vuestro presupuesto si queréis invertir en que os sirvan la comida o si optáis por alojamientos que permitan cocinar y así ahorráis algunos euros.

El vuelo con Norweigan dura aproximadamente 4:45h que se hacen largas por las ganas de llegar, parece que esté más cerca, ¿no? Al ser low cost, no ofrecen nada durante el vuelo, ni comida ni pantallas ni nada, así que hay que tenerlo en cuenta sobretodo yendo con niños para ser previsores.

Una vez en Keflavik, hacemos los trámites del alquiler del coche en menos tiempo del que creíamos, nos dan el alzador para el peque y para el parquing a recoger el coche que hemos alquilado. Aquí también tuvimos algunas dudas de si valía la pena coger un 4×4 por ser invierno, pero al final lo descartamos y no tuvimos que arrepentirnos en ningún momento. Las carreteras principales por las que podamos ir los turistas en los pocos días que vamos a la isla están perfectamente limpias para poder circular con cualquier coche con neumáticos de invierno, obligatorios y que todas las agencias de alquiler de vehículos incluyen en sus tarifas. Las máquinas saca-nieves pasan continuamente así que bajo nuestro punto de vista, os podéis ahorrar ese plus.

También nos planteamos la opción de alquilar una furgo camper, pero siendo invierno, nos apetecía más una cabaña con más espacio, ya que las horas sin luz eran bastantes y preferimos un lugar donde estar realmente confortables en cuanto a temperatura.

Y en cuanto al seguimiento de la ruta, como ya no hay roaming en Europa, con cualquier aplicación de mapas como GoogleMaps, es fácil orientarse, todo está perfectamente indicado y los principales atractivos están al lado de la carretera principal, así que no hay pérdida.

Ya en el coche, descubrimos que además tiene calefacción en los asientos y en el volante, un detallazo que se agradece cuando entras helado de fuera.

Es el primer día y queremos aprovecharlo al máximo pero el invierno también reduce las horas de sol y por tanto, de luz, algo que hay que tener muy en cuenta y no nos da tiempo de mucho.

Llegamos a Selfoss donde tenemos el alojamiento, hacemos el checkin, damos el visto bueno a la cabaña y comemos algo rápido para seguir la ruta hacia el Círculo Dorado.

La primera parada la hacemos en unas pequeñas aguas termales que ilusos de nosotros pensábamos que estarían solitarias, nada más lejos de la realidad, son pequeñas y con poca gente quedan llenas, así que hacemos cuatro fotos y seguimos la ruta.

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Llegamos a la famosa cascada de Gullfoss cuando el sol empieza a esconderse… Nos dejamos maravillar entre las decenas de turistas que buscan el mejor ángulo para captar los millones de litros de agua que se precipitan por la doble cascada rodeada de nieve… La observamos des de abajo primero y luego subimos al mirador de arriba para verla en todo su esplendor, el ruido es ensordecedor, igual que el frío, así que apuramos los minutos y volvemos al coche.

La última parada de hoy es para el Geysir que da nombre a todos los géiseres del mundo. Un espectáculo para los sentidos. Esperamos pacientes que el agua salga disparada olvidándose de la gravedad por un momento y nos regale esa fuente altíssima que nos deja con la boca abierta. El peque alucina, no se cansa de ver saltar el agua y no quiere irse. Está anocheciendo, así que no nos queda más remedio que regresar al alojamiento y dar por terminadas las visitas de hoy. Una lástima porque hay muchos más atractivos en esta zona…

 

A pesar de llevar descargadas las app de Auroras Boreales (como Vedur), esta primera noche y las siguientes, el cielo está demasiado tapado para dejar ver ese baile de luces, así que nos resignamos y nos vamos a dormir prontito, estamos agotados.

 

Día 2 del Viaje a Islandia en invierno:

carreteraRuta desde Selfoss hasta Jokulsarlon

hotel   Alojamiento en Kirkjubæjarklaustur: Hotel Laki (si reserváis a través de este link tendréis 15 € de descuento)

Ruta-Islandia

El segundo día es día de muchos kilómetros, más de 300 para llegar al mágico Jokulsarlon, a ratos lloviendo, a ratos nevando, pero el objetivo es demasiado atractivo como para no intentar llegar y verlo con nuestros propios ojos.

Paramos en alguna cascada del camino, pero no hace buen día y eso favorece que no hagamos muchas paradas. Así que llegamos al hermano pequeño de Jokulsarlon, el lago glaciar Fjallsárlón sobre las 16h de la tarde. Hace un viento tremendo, jamás habíamos sentido esa fuerza al soplar, pero ya nada nos detiene.

Nos volvemos a calzar los crampones, ¡bendita compra! Y nos adentramos en el glaciar para ver el lago. El parquing está justo al lado pero hay un pequeño repecho que no te permite verlo hasta que no estás arriba.

Soy la primera en llegar y la panorámica que veo me deja con la boca abierta, pero logro reaccionar y girarme enseguida para ver la cara de mi familia al ver este espectáculo de la naturaleza y sólo por eso, por la carita que se les queda a los dos al admirar los icebergs flotando en la laguna, ya ha valido la pena. Adoro ese instante. Adoro ver sus caras al maravillarse. Es una inyección de felicidad potentísima.

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El viento hace que las fotos salgan movidas, pero no importa, vivimos el momento intensamente, nos miramos a los ojos y no hace falta decir nada, estamos felices de estar aquí, juntos, en este magnífico entorno.

No hay tiempo que perder, el Sol baja a marchas forzadas y todavía tenemos que llegar a Jokulsarlon, así que volvemos al coche y seguimos un poquito más hasta llegar a la laguna glaciar más famosa de Islandia.

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No es para menos, es un lugar increíble, increíblemente bonito, los tonos azules de los icebergs son indescriptibles y la orilla está llena de trozos de hielo, la playa de los diamantes le llaman y el nombre le hace mucha justicia, es extraordinario estar aquí.

No podemos borrar nuestra sonrisa de los labios y recorremos la orilla para observar todos los rincones. Estamos atentos por si alguna foca saca su cabeza para saludar pero en eso tampoco tenemos suerte. No importa, los icebergs han subido a lo más alto en nuestra escala de preferencias para descubrir en los viajes, qué hermoso espectáculo.

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Este será el punto más lejano al que llegaremos, así que después de deleitarnos con esta maravilla, damos media vuelta y empezamos el retorno. Hemos cogido el hotel en un pueblo de nombre impronunciable, Skaftárhreppur a 1h 30min de la laguna, así mañana ya nos ahorramos este tramo.

En cuanto al alojamiento, hay que mirarlo con bastante antelación porque no hay mucha oferta y se llena rápido, y las opciones disponibles suelen ser las más caras.

Llegamos al hotel  de noche, muy amablemente nos ceden una habitación superior a la que habíamos reservado y hacemos el chekin rápidamente. La habitación es fantástica, así que nos damos una buena ducha calentita y a descansar.

 

Día 3 del Viaje a Islandia en invierno:

carreteraRuta desde Skaftárhreppur hasta Selfoss

hotel   Alojamiento en Selfoss: Gesthús Selfoss (si reserváis a través de este link tendréis 15 € de descuento)

Ruta-Islandia

El desayuno está incluido así que por la mañana bajamos al restaurante donde nos espera un rico bufet libre con unas bonitas vistas.

Ya con la barriga llena, volvemos al coche y ponemos rumbo a Selfoss, donde dormiremos en el mismo alojamiento que a la ida.

Hoy tenemos algunas paradas previstas, la primera en el cañón Fjaðrárgljúfur, al llegar hace sol, pero de repente cambia el tiempo y se pone a nevar con ganas, ¡Islandia es así! El frío acelera nuestra visita y después de las fotos pertinentes, volvemos al confortable coche.

Fjaðrárgljúfur

La segunda parada del día es otro plato fuerte, el glaciar Sólheimajökull, nunca habíamos visto un glaciar y mucho menos lo habíamos pisado. Aquí hay que advertir que se pueden contratar excursiones muy interesantes pero a unos precios prohibitivos, más caras que el vuelo o el alojamiento.

Así que, por esta vez, las hemos descartado. Aún y así, queríamos acercarnos lo máximo posible a las lenguas de hielo, así que nos calzamos los crampones y empezamos a andar. Se ven grupos con casco y crampones de verdad guiados por expertos, pero empiezan en el mismo sitio donde estamos nosotros.

También hay que decir que la edad mínima está muy por encima de la de nuestro hijo, así que sería imposible realizarlas.

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Pasamos un par de tramos donde advierte de la peligrosidad del terreno y de la propia responsabilidad de andar por ahí, así que ponemos los 5 sentidos en cada paso hasta llegar a pisar con nuestros propios pies ese mar de hielo. Qué sensación, qué colores, qué texturas, es alucinante, parece de otro planeta.

Y es entonces cuando los glaciares hacen equipo con los icebergs y entran en nuestro top ten viajero.

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Sólo exploramos la base del glaciar, andamos algunos metros a la redonda para verlo des de diferentes perspectivas mientras vemos a los guías alejarse con sus excursionistas adinerados, de momento, nos conformamos con esto que ya nos parece demasiado fascinante.

Seguimos en ruta hasta la gran cascada de Skógafoss, aparcamos justo enfrente y comemos algo rápido. Salimos para verla de cerca pero sin empaparnos, qué bonita es.

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La siguiente parada la hacemos en otra cascada, esta vez la Seljalandsfoss donde en otras épocas se puede cruzar por debajo, pero no en invierno, el hielo y la nieve hacen este pequeño tramo inseguro y está prohibido el paso.

Llegados a este punto empieza a nevar con muchas ganas, el frío se hace notar y el viento parece que te clave agujas en el poco trozo de la cara que mantenemos descubierto, así que no nos queda más remedio que resguardarnos en el coche y descartar la cascada de al lado, la Gljúfrafoss.

Conducimos con precaución hasta Selfoss, donde nos dan la misma cálida cabaña que a la ida.

Es la última noche, así que mantenemos la esperanza de que el cielo se despeje para poder ver algo, pero no tenemos suerte y nos acostamos sin ver las auroras.

Con tan pocos días es muy difícil tener tanta suerte como para verlas pero había que intentarlo… Des de luego que en Barcelona nunca la veremos. Y es la excusa perfecta para volver. ¿No creéis?

 

Día 4 del Viaje a Islandia en invierno:

carretera Ruta desde Selfoss hasta keflavik

avion   Vuelo keflavik – Barcelona

Ruta-Islandia

Nos levantamos tranquilamente, y ponemos rumbo al aeropuerto con mucha pena porque la aventura llega a su fin, pero muy agradecidos de haberla podido vivir. Sin duda, Islandia es un país que merece mucho la pena, la naturaleza está a otro nivel y te maravilla a cada paso.

Se puede ir perfectamente con niños, es muy seguro, sólo habría que tener en cuenta el tema de la indumentaria, más que nada en invierno. Camisetas y pantalones térmicos imprescindible, botas de montaña/nieve impermeables, ropa de esquí a poder ser y gorro (que cubra las orejas), guantes de nieve y bufanda y calcetines de nieve. Lo mismo para los adultos, la ropa puede hacer que el viaje sea odioso si pasáis frío así que mejor ir prevenidos. Y no olvidéis el bañador para las aguas termales!

También se comenta que las baterías de los móviles y las cámaras con el frío se gasta más rápido, así que nosotros nos llevamos cargador de coche y usb para poder ir cargando sobre la marcha, ocupa poco y te puede salvar de quedarte sin batería ante cualquier maravilla que quieras fotografiar.

Y por último, hay que tener en cuenta el precio de la gasolina, nosotros hicimos casi 1.000 km y el precio del crudo estaba en casi 2€/litro, así que es una parte importante del presupuesto también.

Esperamos haberos contagiado nuestras ganas de volver a Islandia, si tenéis cualquier duda… os esperamos en los comentarios 😉

Lisboa en familia, 3 días recorriendo la capital portuguesa

Aterrizamos en Lisboa de noche, volvemos a ajustar el reloj y cogemos el metro para ir al hotel, llegamos en media horita, fantástica conexión.

Lisboa en familia

Hacemos el check-in y hacia la habitación, es triple y tiene balcón, aunque lo mejor, es la ubicación, podremos ir andando a todas partes.

El sábado nos levantamos con ganas de conocer una nueva ciudad, así que empezamos a andar, compramos el almuerzo y nos acercamos al Jardim da Estrella donde hay un parque infantil donde mientras almorzamos el bebe juega entre leones y jirafas y pavos reales. Al salir del Jardín, ante la Basílica da Estrella hay el inicio del recorrido que hace el mítico tranvía 28, así que hacemos la cola pertinente y subimos al tranvía más famoso del país. Bajamos del tranvía y nos acercamos a la Sé de Lisboa, la Catedral, seguimos subiendo hasta el Castelo de San Jorge y nos perdemos entre los callejones del barrio de Alfama.

Lisboa en familia

Bajamos hasta Rossio y la Avda. De Liberdade para comer en un restaurante tibetano que nos recomendaron los anfitriones de la casa rural de las Azores, así que comemos en Os Tibetanos y vamos a hacer una siestecita al hotel.

Después de escapar de las peores horas de calor, volvemos a salir para perdernos ahora por el Barrio Alto, disfrutamos de unas vistas privilegiadas desde el Miradouro de São Pedro de Alcântara y llegamos hasta el Covento do Carmo, ahora cerrado, tendremos que volver porque me quedo con las ganas de descubrir este lugar tan especial.

El domingo volvemos a almorzar en el parque del Jardim da Estrella y ponemos rumbo hacia el oeste para descubrir la Torre de Belem y el Mosteiro dos Jerónimos, está todo a tope y hace un calor horrible, así que no hacemos mucho el guiri y huimos a un lugar más tranquilo y auténtico.

Lisboa con niños

Vamos al Village Undergroud Lisboa, un lugar muy especial donde podemos comer tranquilamente. Es un lugar ideal para ir con niños, tiene mucho espacio donde jugar sin peligros, tiene columpio y un skate park. Hay dos autobuses antiguos de dos pisos ensartados a unas vigas que hacen de bar, y hay diferentes containers que acogen estudios para artistas, que tienen sala de exposiciones e inspiración por todas partes, es un lugar auténtico, con alma. 100% recomendable

Lisboa con niños

Por la tarde vamos al Parque Eduardo VII donde también hay un mirador espectacular y coincide con la feria del libro de Lisboa, así que nos perdemos entre libros manoseados y compramos un cuento en portugués de recuerdo. El peque no deja pasar la ocasión de jugar en el parque infantil que tiene tirolina y todo.

Lisboa con peques

El lunes es el último día, lo tenemos que aprovechar al máximo! Vamos hacia el centro y nos acercamos bien temprano a comer a la marisqueria Uma, muy recomendada y que se llena enseguida. Comemos un arroz caldoso con marisco delicioso y con la barriga llena, disfrutamos de las vistas del elevador de Santa Justa y ahora sí es hora de volver al Convento do Carmo, donde entro fascinada porque un terremoto haya destruido el techo de la catedral y las paredes sigan intactas, le da un aire diferente y atractivo. Hago 4 fotos y andamos por Chiado sin rumbo.

Lisboa con peques

La tarde se hace larga, puesto que el vuelo sale a las 21h, así que paramos a hacer tiempo en el Jardín do Príncipe Real donde el peque juega con otros niñ@s lisboetas.

Finalmente, recogemos las mochilas en el hotel y volvemos en metro hacia el aeropuerto donde el avión se vuelve a atrasar y nos hace llegar a Barcelona pasada la media noche. Solo queda tiempo de coger un taxi para llegar a casa lo antes posible, que al día siguiente tenemos que trabajar.

Han sido 3 días para disfrutar de Lisboa en familia, nos ha gustado la ciudad, a pesar de que tiene este aire decadente, tiene toques modernos suficientes atractivos que hacen una mezcla bonita y peculiar. El colofón final a un viaje que iniciamos en Porto, nos llevó hasta São Miguel, en las Azores y que termina en la capital portuguesa, Lisboa.

[googlemaps https://www.google.com/maps/d/embed?mid=16GbgFYxPf2jZeTqBLbQyprjr4-0&w=640&h=480]

Viaje de 1 semana en familia a São Miguel (Azores) por libre

La ventana del avión nos mostraba la mejor estampa aérea de la isla, lagos en cráteres volcánicos y acantilados en la costa, un trozo de tierra verde en medio del azul oceánico… ¡Bienvenidos a las Azores!

Esta vez el reloj marcaba dos horas menos que en casa,

Azores Salto do Cabrito

al bajar del avión nos esperaba una persona del alojamiento «Quinta dos Bravos» con el cartel con nuestro nombre y un taxi que nos llevaría hasta el hotel.

Una vez ubicados, cogemos el coche que hemos alquilado para recorrer São Miguel y mientras el sol se esconde detrás del mar, nos dirigimos a Ribeira Grande para cenar algo, no es fácil, no se ve mucho ambiente ni muchas opciones para escoger, así que cenamos una pizza en cualquier lugar y volvemos al hotel a descansar, otra cama king size, qué gusto dormir los 3 juntos con estas dimensiones!

Al día siguiente decidimos ir a descubrir la Caldeira Velha, es un lugar precioso, árboles altísimos, todo verde y cuidado al máximo y donde se pueden tomar baños termales en las piscinas naturales habilitadas, una con cascada incluida. Interiormente pienso que empezamos demasiado bien, que si el primer día ya les enseño estas maravillas de las Azores a mis chicos, el listón estará demasiado alto!

Hemos olvidado el bañador, no nos volverá a pasar, se tiene que hacer una mochila con los bañadores, chanclas y toallas y llevarla siempre en el coche, no se sabe nunca donde te podrás dar un bañito! La entrada son 2 € pero pagas gustos@ cuando ves lo cuidado que está todo.

Azores - CaldeiraVelha

Después nos acercamos a ver el Salto do Cabrito, está indicado en la carretera de acceso a Caldeira Velha, así que estacionamos el coche donde podemos y después de andar por una gran rampa descendente, llegamos a la increíble cascada entre rocas, 40 metros de caída que impresionan. Lo disfrutamos desde bajo y después trepamos escaleras arriba donde hay un camino equipado con pasarelas para contemplarlo desde arriba.

Azores - Salto do Cabrito

Para comer nos acercamos a la capital de las Azores, Ponta Delgada donde hay bastante movimiento por el rally de coches que se está celebrando. Aprovechamos para informarnos y reservar la famosa excursión para ver delfines y ballenas.

La tarde la dedicamos a la piscina del hotel, toda para nosotros.

Azores - QuintaDosBravos

El domingo nos desplazamos hasta Faial da Tierra en la zona sudeste de la isla para realizar la excursión de 4’5 km hasta el Salto do Ruego, la cascada no es especialmente espectacular, a pesar de sus 8 metros y la cantidad de agua que baja, lo mejor es el camino, un sendero entre abundante vegetación que parece que estés en la selva. Nos encantó. El salto de agua se puede visitar tanto desde bajo, donde te puedes bañar y todo, como desde arriba.

Azores - Salto Do Prego

Nos desplazamos hasta Povoação para comer y la tarde la volvemos a dedicar al agua.

El lunes con la barriga llena después de los deliciosos almuerzos que nos ofrecen en el hotel, nos dirigimos hacia Furnas, Furnas es una población rica en caldeiras, charcos de agua hirviendo que desprenden aquel olor tan especial y que en esta población incluso lo utilizan para cocinar, es típico esconder las ollas dentro de estas piscinitas para cocinar el cocido.

Pues eso, aparcamos el coche en el parking, donde nos da la bienvenida un grafiti del gran Banksy y damos una vuelta por el pueblo entre caldeiras que sacan humo, es increíble que la actividad volcánica no vaya a más y se limite a hacer hervir solo una pequeña parte de la isla…

Azores - Furnas

Después de las fumarolas, vamos hacia el Lago de Furnas, lo bordeamos hasta la curiosa y bonita Capilla de las Victorias y nos adentramos, después de pagar 4 € los adultos en Mata – Jardim José do canto, el camino como siempre es fantástico, una jungla verde preciosa, esta vez incluso atravesamos un bosque de sequoies increíble, en cada paso que hacen nuestros pies, los sentidos se maravillan todavía más, me encanta.

Azores - LagoFurnas

Esta caminata nos lleva hasta otra cascada el Salto do Rosal que ha sufrido algún desprendimento últimamente porque el acceso está lleno de grandes árboles por el medio que todavía le dan un aire más salvaje.

Azores - Salto Rosal

Justo es decir que durante las excursiones no nos cruzamos con casi nadie y esto también se agradece, poder disfrutar de estos espacios sin aglomeraciones le da un plus incalculable.

Comemos en Furnas, donde descubrimos por casualidad una casa del revés y nos acercamos a Villafranca do Campo para observar la isla cráter que hay justo delante y ver las posibilidades de llegar en barca durante esta época. Solo durante el verano y con buenas condiciones meteorológicas hay una embarcación que hace los traslados por 5 € por persona. Pasamos la tarde entre patos hambrientos de migas de pan en la misma población de Villafranca.

VillaFranca - Azores

Al día siguiente se levanta el día muy encapotado y el anfitrión de la casa rural donde nos alojamos nos sugiere que vayamos a las piscinas termales, que aquí en Azores cuando hace mal día, es un plan ideal. Así que con algunas dudas de si será bastante seguro bañarse al aire libre con la lluvia o si nos moriremos de frío, conducimos otra vez hasta la localidad de Furnas para ir a la Poça Beija, no somos los únicos que hemos elegido esta opción, pagamos los 4 € de entrada los adultos y 3’5 los niños + 1 € por la taquilla, nos ponemos los bañadores y andamos bajo la lluvia para sumergirnos dentro de las aguas termales que están a 39 °

Poça Beija - Azores

Hay otra piscina de aguas termales de un color marrón no muy atractivo, que nos desaconsejan yendo con el bebe porque en caso de accidente, no ves donde está sumergido el niño.

No aguantamos mucho rato dentro del agua caliente, al final la sensación de calor es demasiado y ponemos fin a la experiencia. El día no acaba de mejorar, así que decidimos ir hasta Ponta Delgada, comemos en un vegetariano buenísimo Rotas da Ilha Verde y vamos a visitar la cueva volcánica Gruta do Carvão. Es un recorrido de 45 minutos, la explicación es en inglés o portugués y es una cueva curiosa para ser de origen volcánico, es la más oscura que hemos visitado, la zona habilitada es pequeña y no es especialmente atractiva, aunque es un plan B para días de lluvia.

Gruta do Carvao - Azores

Cuando el día parecía que se aclaraba, decidimos subir hasta el mirador Vista do Rey para intentar divisar los dos lagos más famosos de la isla, pero la niebla hizo acto de presencia y no pudimos disfrutar de las vistas como es debido. Aprovechamos para curiosear el hotel abandonado que hay en lo alto, es curioso que estando en un emplazamiento tan privilegiado, no esté en funcionamiento. Son aquellos lugares especiales por el atractivo y la inseguridad, porque todo está medio cayendo…

Hacemos la vuelta hacia el hotel recorriendo la cuesta noroeste, entre islotes y acantilados.

Sete Cidades - Azores

Al día siguiente era el que mejor climatología indicaba el calendario que manejan todas las empresas de avistamiento de animales, y teníamos la reserva para las 8:30h de la mañana.

La empresa elegida entre las decenas que hay que ofrecen básicamente lo mismo y por el mismo precio, es Picos de Aventura y quedamos muy contentos. Primero dan una explicación sobre seguridad y sobre los animales que se pueden ver y como lo hacen para localizarlos, etc, aprovechamos para tomar la biodramina (también hay biodramina infantil) por no amargarnos el viaje y poder disfrutar del espectáculo (del último trayecto en barco volviendo de Zanzíbar tenemos muy mal recuerdo por el tema del mareo y no queríamos que se repitiera).

Llega la hora de ponerse el chaleco salva-vidas y subir a la embarcación. Nosotros al ir con un niño pequeño nos indicaron desde el principio que iríamos con una barca de fibra, que son más seguras que las típicas zodiac de goma.

Así que nos acomodamos y empezamos a saltar por encima de las olas, en la barca hay también un grupo de niños que se emocionan cada vez que picamos contra las olas y gritan, el bebe no les saca el ojo de encima, hasta que el biólogo de Picos de Aventura, que resulta ser vasco y nos hace todas las explicaciones personalizadas en castellano, avisa de que un grupo de delfines nada a nuestro lado.

Menudo subidón, nos miramos y nos sabemos afortunados de poder ver estos animales en su hábitat natural, de poder ofrecer a nuestro hijo esta experiencia tan bonita en las Azores. Disfrutamos un buen rato de los delfines juguetones que saltan entre las olas… a pesar de que me es muy difícil hacer un video decente donde se aprecie bien el espectáculo, tenéis que vivir esta experiencia, 100% recomendable 😉

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=vd4uTJBvn3E&w=560&h=315]

Continuamos adentrándonos mar adentro en busca de los grandes cetáceos, sabíamos de la dificultad para encontrar estos enormes mamíferos, así que tomamos paciencia y no sacamos los ojos del agua en busca de un surtidor que nos indique que una ballena sale a la superficie a respirar. De camino, nos encontramos al animal más complicado de ver, la tartaruga (en portugués), vimos nadar junto a la barca una tortuga marina, parece pequeña dentro de aquella inmensidad oceánica… qué ilusión! Fijaros bien:

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=3oWXbSsw2u4&w=560&h=315]

Y por último, el biólogo anuncia que hay ballenas bajo el agua, agudizamos la vista, vamos siguiendo las marcas en el agua que dejan con la cola al nadar y finalmente, podemos ver también ballenas! Qué maravilla! No saltan ante nosotros ni hacen grandes espectáculos, pero podemos apreciarlas y grabar por siempre jamás aquellas imágenes en nuestra memoria. El bebe está emocionadísimo, además, de vuelta hacia tierra volvemos a ver otro grupo de delfines que sí que se dejan ver haciendo saltos ante nosotros, un final fantástico para un tour en familia inolvidable surcando las aguas de las Azores.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=_0jJViK0efg&w=560&h=315]

Siguiendo con la meteorología espléndida, nos apresuramos a subir otro vez al mirador Vista do Rey y esta vez sí, podemos disfrutar de una de las mejores vistas de la isla, de los lagos de Sete Cidades, el lago azul y el lago verde, una delicia para los sentidos.

Azores
SeteCidades - Azores

Ahora nos dirigimos al Lago do Fogo, que el biólogo nos ha dicho que era su favorito, así que nos acercamos y realmente, tenía razón, es un lugar maravilloso, qué colores! La naturaleza en estado puro, formidable.

LagoaFogo - Azores

Tenemos tiempo de acercarnos también hasta el Parque Ribeira dos Caldeirões, donde hay 3 magníficas cascadas de agua con sus correspondientes molinos para admirar. El paseo es corto y venir expresamente tampoco es imprescindible, si no tenéis mucho tiempo, priorizáis otros lugares más naturales y fascinantes.

RibeiraCalderoes - Azores

Volvemos a relajarnos a la piscina del alojamiento y al día siguiente nos desplazamos hacia Villafranca do Campo para ir hasta la isla que hay delante, es impresionante la forma que tiene de cráter de volcán redondo, cubierto de agua de mar y rodeado de verde, otra vez la naturaleza nos cautiva.

Un pequeño bote acerca a los bañistas cada hora hasta la isla. En 5 minutos se llega y empezamos a investigar, hay un pequeño sendero que recorre el borde del agua que está llena de lagartijas que toman el solo, llegamos hasta el agua pero el bebe no está nada acostumbrado a la playa y a las olas del mar y no acaba de estar convencido de meterse, la temperatura del agua tampoco ayuda, así que pone tímidamente los piececitos aferrado a nuestra mano y rápidamente prefiere jugar con la arena. No nos estamos mucho rato, es un islote pequeño que rápidamente se visita y si él no quiere bañarse no seremos nosotros quien invertamos nuestro tiempo en una playa, ya lo sabéis somos claramente de río y de montaña 🙂

IlhaVillafranca - Azores

Volvemos a tierra firme y vamos a comer a la Asociación Agrícola, famosa por la calidad de su carne, realmente, la ternera con papaya está para chuparse los dedos! Aquí también hay que reservar con antelación porque a pesar de ser grande, siempre está lleno de locales.

Por la tarde vamos otra vez hacia la zona oeste para conocer la Sierra Devassa a pesar de que la climatología no acompaña y entre el viento y la niebla, realizamos solo una parte del sendero.

Para que Azores sea así de verde, es imprescibdible la lluvia, por lo que es una compañera más del viaje 😉

Serra Devassa - Azores

Viernes, último día en la isla, nos levantamos con nostalgia porque podríamos quedarnos una semana más explorando la isla, pero Lisboa nos espera, así que recogemos las cosas de la habitación y dedicamos la mañana a visitar el Lagoa do Congro, es una ruta muy corta hasta un lago inmerso en la natura, rodeado de altos árboles y musgo por todas partes.

LagoaCongro - Azores

Para comer vamos al centro comercial Atlantico de Ponta Delgada donde nos sorprende la gran zona para atender a los bebes, tanto para amamantarlos, cambiarlos… es ideal! Nosotros no somos de ir a centros comerciales y quizás esto existe en nuestro país, pero nos sorprendió muy gratamente que haya este espacio pensado para los más pequeños y sus familias.

Apuramos los últimos minutos en el aeropuerto, donde el vuelo se vuelve a retrasar, nos despedimos finalmente de Azores y volamos por la noche hacia Lisboa donde pasaremos las próximas 3 noches.

[googlemaps https://www.google.com/maps/d/embed?mid=153kz4aijjsHYCJaSpYlMSMChUMU&w=640&h=480]

Porto en familia, 3 días por libre para recorrerla antes de viajar a Azores

El día 1 de junio nos levantamos bien temprano y nos acercamos al aeropuerto del Prat para tomar el primer vuelo dirección Porto. Hemos tenido retraso en todos los aviones, no grandes demoras pero ninguno ha salido con puntualidad. Esta vez el piloto era muy simpático y dejó entrar al bebe en la cabina para observar con detalle todos los mandos para pilotar un avión.

Después de retrasar una hora el reloj, recogemos las mochilas y cogemos el metro para ir hasta el centro de Porto.

Porto en familia

Bajamos en la preciosa estación de metro de São Bento y en 5 minutos llegamos al hotel escogido, iStay Hotel Oporto Centro, un antiguo easyhotel, que cumple perfectamente la función, buena ubicación, limpio, servicio excelente, habitación amplía, cama king size y buen precio.

Después de descargar, vamos a buscar un lugar para comer, por casualidad pasamos por delante de Casa Guedes y al ver que estaba a tope, recuerdo que lo recomendaban en algún sitio y decidimos entrar. Probamos el típico bocadillo de jamón y queso de oveja, el lugar es humilde pero la comida era buena, con la barriga llena pero sin peso en la espalda, volvemos hacia el centro a ver con detalle la estación de São Bento, que es preciosa. Seguimos paseando hasta la Torre de los Clérigos y damos un vistazo por el escaparate a la famosa Librería Lello, la cola para comprar los tickets para entrar (3 €) nos hace prescindir de la visita y seguimos contemplando Porto.

Admiramos los tranvías ante la Igreja dos Carmelitas y hacemos una paradita en el parque infantil de los jardines da Cordoaria/João Chagas para que el bebe satisfaga sus ganas de trepar, jugar y saltar.

Después nos deleitamos con las vistas sobre el río desde el Passeio das Virtudes y bajamos hasta el barrio de la Ribeira donde hacemos de espectadores de la vida cotidiana de Porto, de las idas y venidas de los locales.

Volvemos hacia São Bento y subimos hacia el este para ver la iglesia de Santo Ildefonso, cenamos en el japonés del lado del hotel y a descansar. Ha sido un día intenso.

Porto en familia

Al día siguiente, después de almorzar con un pan buenísimo de la panadería de al lado del hotel, nos ponemos en marcha, visitamos la preciosa capela das almas y nos adentramos en el mercado do Bolhão, un espacio decadente pero con mucha vida que le da un encanto especial.

Porto con niños

Andamos por la Avda. de Aliados donde hacemos una parada técnica y nos acercamos a comer al restaurante vegetariano Da Tierra donde degustamos el delicioso bufete libre.

Por la tarde vayamos a visitar el puente de Luis I, lo cruzamos y conseguimos unas vistas diferentes de la ciudad, desde el otro lado del río Douro. Vamos a un parque infantil, de los que no abundan en el centro de Porto y acabamos el día paseando por el barrio de la Ribeira entre barcas de piratas 😉

Porto con niños

El último día lo dedicamos a los Jardines do Palácio de Cristal, cuidados al máximo, ideales para relajarse y desconectar completamente, también tiene un pequeño parque infantil que hace las delicias de nuestro hijo.

Porto con niños

Para comer, vamos al Food Corner y elegimos la Munchie, donde comemos estupendamente antes de volver en metro al aeropuerto para volar hacia las Islas Azores, la siguiente parada del viaje.

Porto es una ciudad decadente, que a mí me recordó los barrios «bien» de cualquier capital africana, será que ya vuelvo a sentir «la llamada de África»…

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En el mapa tienes los puntos de interés más destacados, incluyendo los parques infantiles que localicé antes de marchar.

Portugal con niños: Porto + Azores + Lisboa, 2 semanas por libre

Este año hemos avanzado las vacaciones de verano. Los motivos? Dos, hacerlas coincidir con la celebración del 30º cumpleaños del padre de la criatura y con la mejor época para tener posibilidades de avistamiento de animales marinos en libertad, en el destino elegido, Portugal.

Hemos dejado la furgo aparcada y hemos vuelto a coger el avión, y unas cuántas veces.

¿Quieres saber qué paraíso hemos descubierto esta vez?

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La isla de São Miguel, en el archipiélago de las Azores, una maravilla!

Nos ha encantado, es una isla verde, con una vegetación exuberante que se puede recorrer fácilmente en coche de alquiler y que permite hacer excursiones muy chulas sin exigencia física.

Tiene todo lo que a nosotros nos gusta: ríos, lagos, cascadas, cueva, animales en libertad… A pesar de ser una isla, no es la típica isla de sol y playa, si buscáis esto, os habéis equivocado de destino, las Azores son islas volcánicas en medio del océano atlántico con un clima muy cambiante que le da esta flora tan especial.

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El secreto es que hasta ahora era carísimo volar a esta zona de Portugal, pero desde hace un año Ryanair y Easyjet han abierto rutas a precios asequibles y esto ha disparado el turismo, casi inexistente hasta el momento. Parece ser que la mitad de viajeros son de procedencia nacional (portugueses) y la otra mitad del resto del mundo, Europa principalmente, a pesar de que también hay procedentes de los EE. UU..

Los azorianos son gente amable y acogedora, no sé si es porque vamos con el bebe y esto siempre provoca sonrisas y abre las puertas, pero nos hemos sentido muy a gusto.

Y una de las mejores cosas que hemos hecho ha sido un tour en barco para ver animales marinos, y tuvimos mucha muchísima suerte, pudimos ver los 3 grandes atractivos de estas aguas: delfines, ballenas y una tartaruga (tortuga).

Y puesto que íbamos a Portugal, hemos aprovechado para conocer las dos grandes ciudades portuguesas de la península, a la ida hicimos escala de 3 días en Porto y a la vuelta de las Azores, paramos 4 días en Lisboa.

Hay que decir que no es un destino caro, que el rango de precios permite obtener hoteles y comida a precios asequibles. Además es facil recorrerlo por libre y la opción de alquilar coche es ideal para hacerlo en familia.

En total dos semanitas en el país vecino que hemos disfrutado en familia, ¿quieres saber más?

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Venecia en familia, 4 días en la ciudad de los canales

Esta vez hemos cambiado la furgo por el avión; y el destino elegido para estrenarse en el aire ha sido la bella y mágica Venecia, en Italia.

Era la primera vez que el bebe volaba y estaba entusiasmado. A punto de hacer 3 años, ya entiende todo lo que le explicamos; racionalmente era consciente de lo que pasaría, a pesar de que al ser la primera vez, no se podía imaginar como sería realmente la experiencia.

RialtoDeNit

Antes del viaje a Venecia, habíamos cogido algunos cuentos de la biblioteca para poderle anticipar todo lo que iría pasando para facilitarle la adaptación; y para el durante, cogimos un cuento de Elmer, ceras para pintar, pegatinas y un par de coches.

Los padres teníamos muchas ganas, nos hemos reprimido durante mucho tiempo pero no lo podemos evitar, nos encanta volar y conocer tierras lejanas…

Día 1 del viaje a Venecia en familia

La aventura empezó el viernes 8 de abril; bien pronto, el abuelo nos acompañó al aeropuerto, como no teníamos que facturar, directos hacia el control y hacia la puerta correspondiente.

Preferiblemente siempre volamos sin facturar el equipaje para evitar los ratos de espera para recoger las maletas y la posibilidad de perdida.

Aprovechamos para desayunar mientras el bebe tiraba los coches por el tobogán del mini parque que había junto a la puerta de embarque.

Una vez había subido la mayoría de gente, entramos nosotros, de este modo es subir y despegar, evitando esperas inútiles en un espacio tan reducido.

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El bebe ni se inmutó durante el despegue, mamó un poco y se durmió… un vuelo muy plácido. Cuando volvió a abrir los ojos ya estábamos sobrevolando Italia y aterrizábamos en pocos minutos en el aeropuerto de Venecia Treviso.

Como era casi mediodía, preferimos llegar a la ciudad de Treviso en bus y comer algo; antes de coger el tren hasta la estación de Santa Lucía, ya en la isla de Venecia.

Yendo con el bebe escogimos cambiar de vehículo y que se pudiera explayar un poco entre el avión y el tren. En vez de coger el bus directo a Venecia y volver a atarle a un asiento más de una hora con la barriga vacía.

Así que a primera hora de la tarde salíamos del tren expectantes para ver qué nos depararía esta mágica ciudad… Lo primero que ves al bajar del tren es esto:

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Así que la primera impresión fue buenísima. Nos miramos y reconocimos en los ojos del otro la emoción de descubrir juntos un nuevo lugar fascinante.

Solo pudimos articular dos palabras: me encanta y gracias.

Era hora de probar un nuevo vehículo, el vaporetto, los autobuses acuáticos de Venecia. Así que compramos el caro billete (7’5 €), nos instalamos en la parte posterior descubierta y empezamos a navegar por el Gran Canal. Qué bienvenida, no podíamos parar de mirar a lado y lado y cada detalle nos parecía más cautivador. Estábamos radiantes.

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Después de pasar por debajo del puente más antiguo y famoso, el puente de Rialto y del puente de la Academia; bajamos en la parada de Giglio, a 2 minutos de nuestro alojamiento.

El hotel no era nada espectacular, pero la ubicación era magnífica, a menos de 5 minutos de San Marco; y por lo cara que es Venecia, a un precio basta razonable (72 € la habitación doble con baño).

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Después de hacer el check in y descargar las mochilas, fuimos hasta la famosa plaza San Marco. Vimos la basílica, el palacio Durcal, el león alado insignia de la ciudad, el puente de los suspiros… Y estuvimos paseando junto al mar con San Giorgio Maggiore de fondo hasta que decidimos perdernos entre los callejones y canales del barrio de Castello.

Cada canal esconde un detalle precioso para admirar, podrías estar todo el rato haciendo fotos; suerte que los niños solo viven el aquí y ahora y te hace ser consciente de vivirlo y dejarte de tantas fotos.

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Día 2 del viaje a Venecia en familia

El sábado por la mañana todavía con un poco de lluvia salimos sin planificar el destino, solo con la intención de perdernos entre canales. Descubrimos el mercado de Rialto, rodeado de gaviotas que buscaban restos de comida. Seguimos paseando por el barrio de San Polo y disfrutando de la ciudad, de sus tradiciones y misterios y de su gastronomía. Para una familia adicta a la pizza, es un auténtico paraíso. El bebe aprendió enseguida a decir gelato 😉 y sí, este fue nuestro menú diario, pizza y helado, helado y pizza.

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Por la tarde fuimos a patear por el barrio de Dorsoduro que nos gustó mucho; los espacios eran más amplios y se notaba más la esencia de barrio a pesar de la cantidad de turistas que atrae una ciudad tan especial como Venecia.

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Día 3 del viaje a Venecia en familia

El domingo queríamos ir a la isla de Burano; Nos levantamos con un sol espléndido así que salimos temprano del hotel y dando un paseo fuimos subiendo para ir a Fondamente Nove; Al final nos dejamos llevar por la marea de gente y acabamos en la estación de tren, así que descubrimos el barrio de Cannaregio.

Venezia con ninos

Finalmente llegamos a Fondamente Nove donde cogimos el vaporetto que en 45 minutos nos acercaría a Burano, la isla de las casas de colores.

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Dimos una agradable paseo por la pequeña isla para descubrir las casitas de colores que la habitan, algo más de pizza y vaporetto de vuelta hacia Venecia.

Por la tarde nos acercamos hasta el Squero di San Trovaso, donde se puede apreciar como se reparan las góndolas y despedir el día con la puesta de sol en el paseo de Zattere.

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Ya de noche, volvimos a la zona de Rialto, donde hemos comido la mejor pizza, para repetir.

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Día 4 del viaje a Venecia en familia

El lunes después de hacer las mochilas, fuimos andando tranquilamente desde el hotel hasta la ferrovia, exprimiendo los últimos minutos e intentando retener tanta belleza en la memoria. Como no, paradita para la última porción de pizza, tren, bus y avión. Llegamos con el tiempo muy justo, faltaba menos de media hora para el despegue.

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El vuelo de vuelta fue igual de plácido que el de ida, teta y siesta; a pesar de que esta vez tuvimos que despertar al peque porque ya habíamos pisado tierras catalanas y seguía atrapado por Morfeo.

Una vez en Barcelona, tocaba recoger a Lüa de sus vacaciones particulares… Esta vez no nos ha podido acompañar físicamente pero la hemos tenido muy presente.