Roadtrip por el norte de España: 12 paradas entre desfiladeros, cuevas y lagos
Dos semanas, la furgo cargada y un roadtrip por el norte de España como destino. Éramos bastante novatos en esto de los roadtrips largos, nuestro hijo tenía solo 2 años y viajábamos con nuestra perra. Pero teníamos muchísimas ganas y el mapa lleno de lugares que queríamos descubrir.
Fue uno de esos viajes en los que aprendes sobre la marcha. Que algunos sitios famosos no siempre cumplen las expectativas, que otros te sorprenden muchísimo más de lo que imaginabas y que viajar con niños pequeños tiene su propio ritmo.
Más de 2.800 kilómetros desde Barcelona hasta Galicia, pasando por Aragón, Navarra, Castilla y León, Cantabria y Asturias. Doce días buscando desfiladeros, pasarelas, cuevas, lagos y senderos junto al agua. Algunas rutas nos sorprendieron muchísimo, otras no tanto y alguna tuvimos que dejarla a medias. Porque viajar con un niño de 2 años también significa aprender a cambiar los planes sobre la marcha.
Y, por supuesto, un montón de rincones donde el agua fue la gran protagonista. 💦
EL ROADTRIP DE UN VISTAZO
| 📍 Zonas | Norte de España, desde Barcelona hasta Galicia |
| 📅 Duración | 12 días de ruta |
| 🚙 Vehículo | Furgo |
| 🐾 Con perro | Sí |
| 👶 Con niños | Sí — de 2 años |
| 🗓️ Mejor época | Verano — el norte en julio es perfecto |
| 📍 Paradas | 12 |
Nuestro itinerario por el norte de España
El objetivo era llegar hasta Galicia, pero no queríamos hacer simplemente kilómetros de carretera.
Fuimos marcando en el mapa lugares que nos llamaban la atención: desfiladeros, rutas junto al agua, cuevas, lagos y paisajes de montaña. Algunos eran muy conocidos; otros los descubrimos preparando el viaje.
Este fue nuestro recorrido, con diez paradas principales:
- Alquézar y Ruta de las Pasarelas (Huesca).
- Foz de Lumbier (Navarra).
- Desfiladero de los Hocinos (Burgos).
- Cueva El Soplao (Cantabria).
- Senda del Cares (Asturias).
- Lagos de Covadonga (Asturias).
- Ruta del Alba o Foces de Llaímo (Asturias).
- Foces del Río Pino y Río Aller (Asturias).
- Desfiladero de las Xanas (Asturias).
- Playa de las Catedrales (Galicia).
- Lugo.
- O Cebreiro.
Las 12 paradas de nuestro roadtrip hasta Galicia
1. Alquézar y la Ruta de las Pasarelas (Huesca)
La primera vez que descubrimos la Sierra de Guara.
Nuestra primera parada fue Alquézar, uno de esos pueblos que te conquistan nada más llegar.
Es una villa medieval pequeña, preciosa y muy bien conservada, con casas de piedra, callejones llenos de encanto y ese ambiente que invita a pasear sin prisas.
Pero el motivo principal de nuestra visita era la Ruta de las Pasarelas de Alquézar, en pleno Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara.
Aunque el nombre pueda hacer pensar en un recorrido lleno de pasarelas, lo cierto es que estas ocupan solo una parte del itinerario. Aun así, la excursión nos pareció muy bonita y entretenida, especialmente para hacerla en familia.
Puentes, escaleras, cuevas, agua y rincones que van apareciendo a medida que avanzas. Nuestro hijo no paró de correr en ningún momento.
Fue nuestra primera toma de contacto con la Sierra de Guara y, sin saberlo, el comienzo de una historia de amor con esta zona que todavía dura.

2. Foz de Lumbier (Navarra)
Túneles excavados en la roca y aves rapaces.
Seguimos hacia Navarra para conocer la Foz de Lumbier, un desfiladero que permite disfrutar de un paisaje espectacular sin necesidad de hacer una excursión demasiado larga.
La ruta tiene menos de 6 kilómetros y atraviesa un par de túneles excavados en la roca.
Para nuestro hijo, aquello fue toda una aventura. Con su frontal, recorría los túneles entusiasmado, mientras nosotros disfrutábamos del paisaje.
Las paredes del desfiladero son también un lugar magnífico para observar aves rapaces, que encuentran refugio en los cortados rocosos.
Nos pareció una excursión muy bonita y accesible para disfrutar en familia.
Eso sí, si vas en verano, mejor empezar temprano. El calor puede apretar bastante.

3. Desfiladero de los Hocinos (Burgos)
Una ruta que tenía todos los ingredientes para gustarnos, pero que nos decepcionó.
Nuestra siguiente parada fue el Desfiladero de los Hocinos, cerca de Valdenoceda, en Burgos.
Sobre el papel tenía todo lo que solemos buscar: un río, un desfiladero, sombra y pasarelas.
Pero hubo algo que nos estropeó la experiencia.
Al otro lado del río pasa una carretera y el ruido de los coches nos acompañó prácticamente durante todo el recorrido.
Para nosotros, que disfrutamos especialmente de las rutas en las que puedes escuchar el agua y los sonidos de la naturaleza, fue una decepción.
¿Lo recomendamos? Sinceramente, no haríamos un desvío específico para visitarlo.
Es uno de esos lugares que quizá pueden encajar si te vienen de paso, pero que no repetiríamos teniendo tantas otras opciones espectaculares por el norte.
Y también nos gusta contar estas cosas, porque no todas las paradas de un viaje tienen por qué convertirse en imprescindibles.

4. Cueva El Soplao (Cantabria)
Una de las mejores cuevas que hemos visitado.
Llegamos a Cantabria con muchas ganas de conocer la Cueva El Soplao.
Y aquí sí que acertamos de pleno.
Hemos visitado bastantes cuevas y podemos decir que esta nos impresionó muchísimo. La cantidad, variedad y estado de conservación de sus formaciones son extraordinarios.
En su interior encontramos estalactitas, estalagmitas y excéntricas, esas formaciones que parecen crecer en direcciones imposibles y que hacen que algunas salas parezcan sacadas de otro planeta.
La cavidad tiene unos 20 kilómetros de galerías conocidas, aunque la visita turística recorre solo una pequeña parte.
La experiencia comienza con un pequeño tren que se adentra en la cueva. Imaginaos la ilusión de nuestro hijo: ¡empezar la visita subido a un tren!
Después continuamos a pie, acompañados por una guía que explicaba la geología y las formaciones de una manera muy amena.
La temperatura en el interior es fresca, así que conviene llevar una chaqueta incluso en verano.
¿Merece la pena? Para nosotros, muchísimo. Fue una de las grandes sorpresas del viaje y una visita que recomendamos sin dudarlo.
Antes de ir, consulta los horarios, las tarifas y la disponibilidad de entradas en la web oficial de la Cueva El Soplao.

5. Senda del Cares (Asturias)
Una de las rutas más famosas de España, aunque nuestras expectativas eran muy altas.
La Senda del Cares, en los Picos de Europa, era una de esas excursiones que llevábamos mucho tiempo queriendo conocer.
El recorrido clásico entre Poncebos y Caín tiene aproximadamente 12 kilómetros por sentido, así que hacer la ida y la vuelta completa con un niño de 2 años no entraba en nuestros planes.
Decidimos empezar desde Poncebos porque nos permitía ahorrar kilómetros de furgo.
El problema es que la primera parte desde este extremo tiene una subida pedregosa y bastante desnivel. Con un niño pequeño, el inicio se hizo más pesado de lo que esperábamos.
A medida que avanzamos, el desfiladero fue ganando espectacularidad y empezamos a disfrutar de las vistas sobre el río Cares.
Pero vamos a ser sinceros: nos esperábamos algo más.
Es una ruta bonita, por supuesto, pero después de conocer otros desfiladeros como las Gorges de la Carança o el Congost de Mont Rebei, hubo momentos en los que nos pareció menos impresionante de lo que imaginábamos.
También es posible que nuestra percepción hubiera cambiado comenzando desde Caín, donde se encuentran algunos de los tramos más conocidos del recorrido.
Otra cosa que aprendimos fue que madrugar es fundamental. A la vuelta nos cruzamos con muchísima gente.
No nos arrepentimos de haberla hecho, pero tampoco fue nuestra ruta favorita del viaje.

6. Lagos de Covadonga (Asturias)
Paisajes de postal y una anécdota con la furgo que preferiríamos no repetir.
Después de la Senda del Cares seguimos explorando los Picos de Europa y nos acercamos a los Lagos de Covadonga.
El paisaje es precioso: montañas verdes, vacas y caballos pastando, y los lagos reflejando el cielo.
Es una de esas imágenes que todos asociamos con Asturias y que, cuando las tienes delante, entiendes perfectamente por qué son tan conocidas.
Pero esta parada también nos dejó una anécdota bastante menos agradable.
Mientras intentábamos maniobrar con la furgo en la zona de un albergue, quedamos encallados en un desnivel importante.
Fue un momento de muchísimo estrés.
La gente del refugio tampoco estuvo especialmente colaborativa y, aunque finalmente conseguimos salir, pasamos un mal rato.
Con el tiempo se ha convertido en una de esas historias que recordamos del viaje, pero en aquel momento no nos hizo ninguna gracia.
Si viajas en furgo, especialmente si es alta o larga, mucho cuidado con las maniobras en terrenos inclinados o irregulares.
También debes tener en cuenta que el acceso a los Lagos de Covadonga está regulado en determinadas fechas. Antes de subir, consulta el sistema de acceso vigente y las alternativas de transporte.

7. Ruta del Alba o Foces de Llaímo (Asturias)
Una ruta preciosa sobre el papel, pero con un inicio que no terminó de convencernos.
Seguimos explorando Asturias con la Ruta del Alba, también conocida como las Foces de Llaímo, un recorrido que sigue el curso del río Alba entre montañas y bosques.
Es una de las excursiones más conocidas del Parque Natural de Redes, y las fotografías prometían paisajes espectaculares junto al agua.
Pero el inicio nos decepcionó un poco.
El camino transcurre por una pista asfaltada, algo que, para nosotros, le resta bastante encanto a una excursión de naturaleza. Nos gusta mucho más caminar por senderos de tierra, entre rocas y vegetación, sintiendo que estamos realmente en plena montaña.
Empezamos a recorrerla, pero nuestro hijo terminó cansándose y decidimos dar media vuelta antes de llegar a la parte más espectacular de las foces.
Y es que viajar con niños pequeños también significa aceptar que no siempre puedes terminar las rutas que tenías previstas.
No podemos valorar el recorrido completo porque no llegamos hasta el final. Seguramente nos perdimos algunos de sus rincones más bonitos, pero preferimos contarlo tal como lo vivimos.

8. Foces del Río Pino y Río Aller (Asturias)
Una excursión con más encanto, aunque con una buena subida inicial.
Otra de las rutas que descubrimos en Asturias fue la de las Foces del Río Pino y Río Aller, un entorno de montaña donde el agua vuelve a ser protagonista.
A diferencia de la Ruta del Alba, aquí encontramos un sendero que nos resultó mucho más atractivo.
Eso sí, la excursión comienza con una buena subida y bastante desnivel, así que hay que tomársela con calma, especialmente si vas con niños pequeños.
Lo que más nos gustó fue caminar por un sendero que discurre junto al río, rodeados de vegetación y paisaje de montaña. Este tipo de recorridos son precisamente los que más disfrutamos.
No recordamos si llegamos a completar toda la ruta, así que preferimos no dar por hecho que alcanzamos las foces.
Pero sí nos quedamos con una sensación mucho más positiva del camino, especialmente por su entorno natural y la proximidad del agua.

9. Desfiladero de las Xanas (Asturias)
El «mini-Cares» que nos gustó más que el original.
Si hubo una excursión que nos sorprendió especialmente en Asturias, fue el Desfiladero de las Xanas.
Lo llaman el mini-Cares y, después de haber hecho ambas rutas, entendemos perfectamente la comparación.
Es un sendero espectacular, con tramos excavados en la roca, túneles, paredes verticales y unas vistas preciosas sobre el desfiladero.
Durante el recorrido también nos encontramos con cabritas que se cruzaban por el camino, para entusiasmo de nuestro hijo.
Y cuando parecía que ya habíamos visto lo mejor, llegamos a una zona de bosque húmedo, verde y frondoso, que nos encantó.
Es una ruta con muchísima variedad y, durante nuestra visita, encontramos bastante menos gente que en la Senda del Cares.
A nosotros nos gustó más que el Cares. No porque sea más famosa ni más larga, sino porque nos sorprendió más y disfrutamos muchísimo de sus paisajes.
Eso sí, tiene pasos expuestos y no debe confundirse una distancia relativamente corta con una excursión sin dificultad.
Si te gustan los senderos excavados en la roca y los desfiladeros, esta es una de las rutas que incluiríamos sin dudarlo en un viaje por Asturias.

10. Playa de las Catedrales (Galicia)
El gran objetivo del viaje. Y no nos decepcionó.
Llegar hasta Galicia era uno de los objetivos principales de este roadtrip, y había un lugar que teníamos especialmente marcado en el mapa: la Playa de las Catedrales, en Ribadeo.
Sus enormes arcos de roca, las cuevas y las formaciones esculpidas por el mar nos parecían espectaculares.
Y en persona todavía nos gustaron más.
Llegamos sobre las diez de la mañana, cuando apenas había gente, y pudimos recorrer la playa con bastante tranquilidad.
Nuestro hijo se lo pasó en grande descubriendo cuevas, cangrejos y pequeños rincones entre las rocas.
Fue uno de esos momentos que justifican por sí solos tantos kilómetros de carretera.
Antes de las doce ya había muchísimos visitantes, así que agradecimos haber llegado temprano.
La clave para disfrutar de esta playa es la marea baja. El acceso a las formaciones rocosas depende del estado de la marea y del mar, por lo que es imprescindible consultar los horarios y seguir las indicaciones de seguridad.
Nosotros recomendamos llevar calzado de agua con buena adherencia. Las rocas cubiertas de algas pueden resbalar muchísimo y las chanclas normales no son la mejor opción.
En los periodos de mayor afluencia también se exige una autorización gratuita para acceder al arenal, que puedes gestionar desde la web oficial de la Playa de las Catedrales.
Si viajas con perro, consulta las restricciones vigentes antes de organizar la visita, porque el acceso de animales a la playa está limitado.
Para nosotros fue, sin duda, uno de los mejores momentos del roadtrip.

11. Lugo
Un descanso entre tantas excursiones… y un descubrimiento gastronómico.
Después de tantos días de naturaleza, nos apetecía hacer una parada más urbana.
Y Lugo fue una elección estupenda.
Paseamos por su casco antiguo, descubrimos su impresionante muralla romana y aprovechamos para disfrutar de la gastronomía gallega.
Por supuesto, no faltó el pulpo a feira.
Pero también descubrimos el racho, un plato de carne de cerdo que no conocíamos y que nos encantó.
A veces viajar también consiste en eso: aparcar la furgo, pasear sin prisas y descubrir sabores nuevos.
12. O Cebreiro (Galicia)
Una última parada antes de emprender el regreso.
Para despedirnos de Galicia nos acercamos a O Cebreiro, un pequeño pueblo de montaña conocido por sus tradicionales pallozas.
Son construcciones de planta circular u ovalada, con muros de piedra y grandes tejados vegetales, que forman parte de la arquitectura tradicional de la zona.
El pueblo tiene muchísimo encanto y es una parada curiosa y diferente.
El día que fuimos había bastante gente, pero aun así disfrutamos paseando entre sus construcciones y descubriendo este pequeño rincón gallego.
Fue una bonita manera de cerrar nuestro recorrido antes de poner rumbo a casa.

Lo que más nos gustó del roadtrip
Si tuviéramos que elegir solo dos experiencias de todo el viaje, nos quedaríamos con:
La Cueva El Soplao, por la espectacularidad de sus formaciones y lo muchísimo que disfrutamos de la visita.
La Playa de las Catedrales, por poder recorrer sus arcos y cuevas prácticamente solos durante las primeras horas de la mañana.
Son dos lugares completamente diferentes, pero representan muy bien lo que buscamos cuando viajamos: rincones naturales capaces de sorprendernos.
Y añadiríamos una mención especial al Desfiladero de las Xanas, una excursión que no esperábamos que nos gustara tanto.
Lo que cambiaríamos si repitiéramos este viaje
También hay cosas que haríamos de otra manera.
La primera sería plantearnos empezar la Senda del Cares desde Caín, para conocer el tramo que nos quedó pendiente y que tantas personas destacan como el más espectacular.
La segunda, saltarnos el Desfiladero de los Hocinos. No fue una mala excursión, pero tampoco nos pareció que justificara el desvío.
Y, sobre todo, dedicaríamos más días a Galicia.
Llegamos con el tiempo bastante justo y nos quedamos con ganas de explorar más rincones de su costa.
Pero eso también forma parte de viajar: siempre hay algún lugar que se queda pendiente y que te da una buena excusa para volver.
Consejos para organizar un roadtrip por el norte de España
Después de recorrer más de 2.800 kilómetros en furgo con un niño de 2 años y nuestra perra, aprendimos unas cuantas cosas que pueden ayudarte a preparar un viaje parecido.
- No intentes verlo todo. Con niños pequeños, los desplazamientos, las comidas y las paradas requieren más tiempo. Es mejor disfrutar de menos lugares que pasar el día corriendo.
- Madruga en los lugares más populares. Especialmente en la Senda del Cares y la Playa de las Catedrales. La diferencia en la experiencia puede ser enorme.
- Consulta los accesos y las reservas. La Playa de las Catedrales, los Lagos de Covadonga y la Cueva El Soplao tienen condiciones de visita que conviene revisar antes de llegar.
- Adapta las excursiones a los pequeños. Nosotros llevábamos portabebés, pero también elegíamos qué tramos hacer según el terreno y cómo se encontraba nuestro hijo.
- Ten siempre un plan B. La meteorología en el norte puede cambiar y no todas las rutas son adecuadas para hacerlas con lluvia o terreno resbaladizo.
- Si viajas con perro, comprueba las restricciones de cada visita. Especialmente en playas protegidas, cuevas y espacios naturales regulados.
- Con furgo, cuidado con los accesos estrechos y las maniobras. Nuestra experiencia en Covadonga nos enseñó que un terreno aparentemente sencillo puede complicarse mucho.
- Deja tiempo para improvisar. Algunas de las mejores sorpresas de un viaje aparecen precisamente cuando no llevas cada minuto planificado.
- No pasa nada por dejar una ruta a medias. Con niños pequeños, el cansancio puede aparecer antes de lo previsto. Nos pasó en la Ruta del Alba: dimos media vuelta y seguimos disfrutando del viaje. No hace falta llegar siempre al final para que una excursión merezca la pena.

Preguntas frecuentes sobre nuestro roadtrip por el norte de España
¿Cuántos días se necesitan para hacer un roadtrip por el norte de España hasta Galicia?
Nosotros recorrimos más de 2.800 kilómetros en 12 días, desde Barcelona hasta Galicia, pasando por Aragón, Navarra, Burgos, Cantabria y Asturias. Con unos 10-12 días puedes hacer un recorrido parecido, aunque si dispones de más tiempo podrás disfrutar de las paradas con mayor tranquilidad.
¿Se puede hacer este roadtrip con niños pequeños?
Sí. Nosotros lo hicimos con nuestro hijo de 2 años, utilizando portabebés cuando era necesario. La clave es adaptar las excursiones a su ritmo y aceptar que no siempre podrás completarlas. En la Ruta del Alba, por ejemplo, dimos media vuelta cuando se cansó, y no pasó absolutamente nada.
¿Se puede viajar con perro por esta ruta?
Nosotros viajamos con nuestra perra, pero no todos los lugares admiten animales. Antes de visitar playas protegidas, cuevas o espacios naturales regulados, comprueba las normas vigentes y busca alternativas para las visitas en las que no pueda acompañarte.
¿Cuál es la mejor época para recorrer el norte de España en furgo?
El verano permite disfrutar de días largos y temperaturas generalmente agradables, aunque también es la época con más visitantes. Conviene llevar ropa de lluvia, consultar la previsión y madrugar para visitar los lugares más populares.
¿Qué visitas hay que reservar con antelación?
La Playa de las Catedrales requiere autorización gratuita en determinados periodos del año. También es recomendable consultar y reservar las entradas para la Cueva El Soplao. Para los Lagos de Covadonga, comprueba el sistema de acceso vigente en las fechas de tu viaje.
¿Qué fue lo que más nos gustó de este roadtrip?
La Cueva El Soplao y la Playa de las Catedrales fueron nuestros dos grandes favoritos. También nos sorprendió muchísimo el Desfiladero de las Xanas, una ruta que disfrutamos incluso más que la famosa Senda del Cares.
Cuidemos el entorno 🌿
En este roadtrip visitamos algunos de los espacios naturales más espectaculares del norte de España: desfiladeros, montañas, lagos, cuevas y playas protegidas.
Son lugares que merecen disfrutarse con respeto.
Sigue los senderos señalizados, no dejes residuos, respeta la fauna y comprueba las normas de cada espacio antes de acceder con perros o realizar cualquier actividad.
Y, si viajas en furgo, utiliza los lugares habilitados para estacionar y pernoctar, sin ocupar espacios naturales ni dejar rastro de tu paso.
Porque queremos seguir descubriendo lugares así durante muchos años. Y que quienes vengan después puedan disfrutarlos tanto como nosotros. 💚
🚐 ¿Te gustaría hacer un viaje parecido?
Organizar un roadtrip lleva tiempo: elegir las paradas, encontrar dónde dormir y conseguir que todo encaje con vuestra forma de viajar.
Si estás preparando tu próxima escapada y quieres que te echemos una mano, podemos ayudarte a diseñar una ruta a medida, con lugares que merecen la pena, opciones de pernocta y propuestas adaptadas a tu familia.













