Ya sabéis que somos unos enamorados de África. Des de que pisamos este continente por primera vez, hace ya más de 10 años, siempre estamos deseando volver. África te atrapa, es imposible resistirse a sus encantos y eso hace que estemos condenados a volver eternamente…
Ya habíamos hecho safaris anteriormente y estábamos deseando repetir con el peque. El año pasado estuvimos en Chitwan en Nepal y fue un pequeño entrante para lo que sería un safari de verdad en la sabana africana.
Finalmente, elegimos SUDÁFRICA en FAMILIA como destino y empezamos a organizar todo el viaje. Nos centramos principalmente en los animales así que en las ciudades ni hemos entrado.
Sudáfrica es el país más ‘europeizado’ del continente africano, no tiene la esencia que puede tener Uganda o Tanzania. Por contra, tiene una infraestructura de la que no gozan la gran mayoría de países vecinos, algo que facilita muchísimo poder recorrerlo por libre con tu propio coche sin necesidad de contratar un guía o un viaje organizado.
En cuanto a la seguridad, no hemos tenido ninguna incidencia ni ninguna sensación de inseguridad, pero sí que es verdad, que las diferencias sociales son palpables y que todas las viviendas están encarceladas, todas tienen rejas por todos lados y carteles de conectado a la policía.
Preparativos
Alojamiento
En cuanto a organización de un viaje a Sudáfrica en familia, lo primero que tenéis que mirar, incluso antes que el vuelo, es el alojamiento en el Kruger, en el parque hay reservas privadas sólo al alcance de unos pocos bolsillos en los que la noche alcanza los 1.000 € por persona o más y, luego están los campamentos del gobierno.
Todos se gestionan a través de su web sanparks.org y son limitados, así que conviene elegir en cuales queréis dormir y mirarlo mínimo con 6 meses de antelación. Es importante, no es lo mismo dormir dentro que dormir fuera del parque, los horarios para conducir dentro del parque marcan las horas a las que puedes salir del campamento y son horas clave en la observación de los animales.
Además, dormir dentro también te da la posibilidad de contratar los game drives que se ofrecen en todos los alojamientos y que te permiten observar a la fauna en horas en que no se puede conducir tu propio coche como las 5 de la mañana o las 8 de la tarde.
Para nosotros los mejores camps han sido Lower Sabie, Satara y Skukuza, hemos dormido 2 noches en cada uno de ellos y tanto por el camp en sí, como por la ubicación, si volviéramos, repetiríamos en los mismos.
Lower Sabie tiene una terraza sobre el río que es pura magia. Skukuza también tiene terraza sobre el río y con parque infantil al lado. Ideal si vais con peques. Y Satara no es espectacular como los demás, pero la zona es felina felina y eso le da un plus que lo pone a la altura de los demás.
En cuanto al alojamiento en sí, básicamente hay 4 opciones, Camp Site para acampar, las Safari Tentque son cabañas grandes de lona sin baño pero con nevera y ventilador, los Hutsque son cabañas de ladrillo con aire acondicionado pero con baño y cocina compartidos, no tiene utensilios para cocinar y, los Bungalows que son de construcción, no son de madera como aquí y están muy bien. Todos cuentan con lavabo con bañera o ducha, cocina equipada con utensilios y nevera, aire acondicionado y barbacoa exterior. Nosotros probamos las 3 opciones y la mejor sin duda es la última, pero si no hay disponibilidad, coged lo que haya, al final, solo vas a dormir, así que cualquiera sirve con tal de dormir dentro del parque
Si los miráis con tiempo y podéis, elegid los que están frente al río, no os arrepentiréis. Los precios van des de los 40 € los más económicos hasta los 100 € los más caros, en cualquier caso, asequibles para ser un alojamiento dentro de un parque natural lleno de fauna. ¿No creéis?
Wild Card
A parte del alojamiento, hay que pagar unas tasas para entrar al parque, son 20 €/día/adulto o 10 €/día/niños, existe también la opción que elegimos nosotros que es comprar una Wild Card. Con esta tarjeta se inlcuye la entrada al parque y a otros sitios turísticos y según los días que te quedes, te sale más a cuenta económicamente. Como curiosidad, la tarjeta física, nos llegó meses después a casa, con llevar el mail de compra, es suficiente.
Game Drives
Todos los alojamientos ofrecen la posibilidad de contratar Game Drives, son safaris con conductores-guías del parque que conocen mucho mejor que nosotros donde suele haber animales. Además, se hacen en las horas que más actividad tienen, así que son una muy buena opción para avistar a los habitantes del kruger.
Se pueden reservar con antelación a través de la misma web que el alojamiento o, in situ, como fue nuestro caso.
Hay 3 opciones disponibles, el Morning (de 5h a 8h) y el Sunset (16:30h a 19:30h) que duran 3 horas y el Night que dura 2 (de 18h a 20h).
En la época en que fuimos nosotros, en septiembre, el sol salía a las 6 a.m. y se ponía a las 18. Así que en el Morning y el Sunset tenías media parte a oscuras y media parte con luz.
El Night es todo completamente de noche. Los vehículos con los que se hacen los Game Drives van equipados con focos y además ofrecen un par de focos de mano más, para los pasajeros.
Los precios van des de los 15 € a los 20 € por persona y los niños la mitad. Todas estas opciones están disponibles para niños a partir de 6 años. También hay safaris a pie pero están restringidos a niños a partir de 12 años, así que tendremos que esperar un poquito más.
Nosotros una vez allí, quisimos aprovechar todas las horas posibles e hicimos todos los Game Drives y repetimos el Sunset cada tarde.
Salud
Una de las principales preocupaciones para viajar a Africa sobretodo con niños es el tema de la Malaria. Lamentablemente, es el mosquito el animal que más personas mata a causa de la Malaria, así que tuvimos que informarnos bien antes de viajar a una zona de riesgo.
De todo el país, la única zona donde existe riesgo a día de hoy es el Kruger, así que para el resto del país no hace falta tomar demasiadas precauciones.
Por otro lado, en nuestro verano, allí es invierno, así que es la época en que menos mosquitos hay, algo a tener en cuenta a la hora de elegir las fechas del viaje.
Y para el Kruger, uno de los grandes motivos del viaje, tomar todas las precauciones posibles además de valorar la posibilidad de tomar medicación para prevenir los efectos en caso de contraer la Malaria. Para tomar esta decisión, lo mejor es que solicitéis cita en Sanidad Exterior y allí os asesorarán los médicos expertos en medicina tropical.
En cuanto al botiquín, por el que nos habéis preguntado bastante por IG, la mejor noticia es que no tuvimos que abrirlo en todo el viaje, pero claro, siempre hay que llevar unos mínimos por si fueran necesarios. En nuestro caso incluía: Relec (2 botes), paracetamol, ibuprofeno, cristalmina, gasas, tiorfan, amoxicilina, suero oral, antihistamínico, flumil, termómetro, gaviscon, nolotin, biodramina, arnidol y bálsamo de tigre.
En cuanto a documentación, si vais con niños, es imprescindible el certificado literal de nacimiento multilingüe, se solicita en el registro y te lo mandan a casa, es gratis. También hay que llevar el carnet de conducir internacional, que se solicita en tráfico y tiene un coste de 10 €. Ojo con las fechas porque las citas, por lo menos en Barcelona no son de hoy para mañana, así que no lo dejéis para el último día… Tiene sólo 1 año de validez. Para el alquiler de coche en algunas agencias es imprescindible tarjeta de crédito, no sirve la de débito, hay que tenerlo en cuenta.
Allí todo, absolutamente todo se puede pagar con tarjeta, así que necesitareis muy poco dinero en efectivo.
Conducción
Como ya debéis saber, se conduce por la derecha y es algo que suele preocupar a los conductores. Nada más lejos de la realidad, en un ratito te acostumbras y no tiene mayor dificultad. Solo hay que prestar especial atención en las rotondas y con los intermitentes durante las primeras horas pero nada grave. En nuestra opinión, no es necesario coger un coche automático.
Por otro lado, si os encaja el precio, mejor coger un coche más grande y más alto, sobretodo para la parte del Kruger, porque son muchas horas dentro del coche, y mejor estar cómodos y porque para avistar los animales, cuanto más altos estemos, mejor visibilidad tendremos.
Equipaje
En cuanto al equipaje para viajar a Sudáfrica en familia, no olvidéis los prismáticos, los frontales (linternas) y un ladrón porque los enchufes no son como los de aquí y así con comprar sólo 1 adaptador, podréis enchufar varias cosas 😉
Clima
Hay que tener en cuenta que no hay cambio horario con referencia a España, obviar el jet lag se agradece bastante. En cuanto a las estaciones, van al revés que nosotros, es decir, cuando aquí es verano allí es invierno.
Si podemos elegir las fechas del viaje, vale la pena tener en cuenta un par de cosas: en su invierno, hay menos mosquitos, menos riesgo de Malaria y, las ballenas están en la costa sudafricana aproximadamente de junio a octubre. Nosotros elegimos septiembre por ser una de las mejores épocas para disfrutar de Sudáfricaen familia.
En cuanto al clima, en septiembre y en la zona de Ciudad del Cabo, íbamos con plumas de invierno y, en los barcos para los avistamientos, hace bastante frío. En la zona del kruger hacía calor, así que manga corta.
Precauciones
Y por último, pero no por eso menos importante ¡el seguro de viaje! Nosotros tanto a Nepal como a Sudáfrica viajamos con IATI Seguros y por suerte no lo hemos tenido que utilizar. Si necesitas contratarlo, a través de este link tendrás un 5% de descuento 😉
También es recomendable inscribirse en el registro de viajeros del Ministerio del Exterior porque en caso de emergencia, sabrían donde localizarte.
¿Cómo llegar?
Des de España hay varias aerolíneas que vuelan a Sudáfrica, se pueden encontrar vuelos a partir de los 400 € aprox. Si quieres fechas exactas y pocas escalas, el precio empieza a subir.
Una de las mejores opciones sería el vuelo nocturno Madrid – Johannesburgo que sale de noche de Barajas y llega por la mañana a la capital de Sudáfrica. Lo que este vuelo está operado por Iberia y nosotros tuvimos un problemón con ellos, puesto que nos cobraron el mismo vuelo 4 veces y las reclamaciones duraron casi 1 año. 10 meses después de haber comprado los billetes logramos al fin, que nos devolvieran nuestro dinero, pero la experiencia, como comprenderéis, fue nefasta, así que no los podemos recomendar.
Nosotros elegimos entrar por Ciudad del Cabo y salir por Johannesburgo, ahorrándonos un vuelo interno y la pérdida de tiempo que supone.
Tened en cuenta las restricciones en cuanto al equipaje de mano en los vuelos internos. Nosotros preferimos no facturar para no perder demasiado tiempo en el aeropuerto esperando las maletas y demás. A parte del riesgo de que te la puedan perder… que ya nos ha pasado
Ruta
En cuanto a la ruta, elegimos empezar por el sur y terminar con lo mejor.
Día 1 del viaje a Sudáfrica en familia
Barcelona – Londres – Ciudad del Cabo
Día 2 del viaje a Sudáfrica en familia
Ciudad del Cabo – Gansbaai, 150 km (2h aprox)
Aterrizamos por la mañana en Ciudad del Cabo, alquilamos un coche y nos fuimos directos a Gansbaai.
Nos alojamos en este apartamento: Tourist Lodge Gansbaai si reservas a través de ESTE LINK tendrás 15 € de descuento y nosotros también 🙂
Por la tarde estuvimos explorando la zona, nos acercamos a la costa y pudimos ver las primeras ballenas a lo lejos…
Por la tarde estuvimos explorando la zona, nos acercamos a la costa y pudimos ver las primeras ballenas a lo lejos…
Día 3 del viaje a Sudáfrica en familia
Hoy era uno de los días marcados en rojo en el calendario, íbamos a cumplir uno de nuestros sueños, tener un encuentro con elgran tiburón blanco
Fue una experiencia increíble que os recomendamos 100%, ni te imaginas el verdadero tamaño de esa bestia.
Recordad coger biodramina o algo parecido, porque el barquito se mueve bastante y el mareo está asegurado.
El precio es el mismo si bajas a la jaula como si solo miras des del barco, puedes tomar la decisión en el último minuto.
Hay que tener en cuenta que el agua del océano no está transparente, está bastante turbia y cuando bajas a la jaula, sabes que está cerca pero no lo ves hasta que no lo tienes enfrente, así que la experiencia es impactante. En honor a la verdad, también os tenemos que decir que es breve, el tiburón pasa por delante de la jaula y tienes unos segundos para admirarlo, sumado a que estás aguantando la respiración y con la emoción y los nervios que supone meterse ahí dentro. Y por último, aunque bajas con neopreno, el agua está helada, el encuentro rezas para que sea breve y no te congeles antes de que te echen para que entre el siguiente en tu sitio.
De nuestro mismo grupo, hay gente que bajó a la jaula y no consiguió verlo des del agua, ya se sabe, es un animal salvaje que elige por donde nada, es cuestión de suerte.
Gansbaai – Hermanus, 44’5 km (40 min aprox)
Por la tarde nos fuimos hasta Hermanus donde también pudimos volver a ver ballenas des de la costa. Aquí estaban mucho más cerca y estuvimos un buen rato jugando a adivinar por donde saldría el chorro de agua que delataría su presencia bajo el océano.
Poder ver ballenas en libertad fue una de las experiencias más top que vivimos en Ciudad del Cabo. Verlas saltar fue MARAVILLOSO. Vimos muchas y muy cerca, vimos madres con cría, vimos como cruzaban bajo nuestro barco, las vimos saltar una y otra vez, fue increíble. Sin ninguna duda, IMPRESCINDIBLE. Aún escuchamos los audios de los vídeos y se nos pone la piel de gallina, fue tal la emoción de verlas…
La entrada es de pago (aunque tengas la wild card) y se recorre un mini sendero sobre unas pasarelas que están rodeadas de pingüinos. Es una bonita parada entre Gansbaai y Ciudad del Cabo.
Como la experiencia no nos había terminado de convencer, por la tarde nos aventuramos a buscar otras playas donde verlos sin pasarelas ni gente y ya veis, estuvimos haciendo nuevos amigos…
Fue una tarde inolvidable, observándoles, como iban llegando des de el agua hasta sus nidos. Viven en grandes colonias, así que había muchísimos.
Aquí no teníamos alojamiento reservado porque no sabíamos con exactitud donde terminaríamos parando durante el trayecto. Así que finalmente dormimos cerca de Stony Point en el hotel La Cachette.
Día 5 del viaje a Sudáfrica en familia
Stony Point + Boulders Beach (97 km, 1h 45 min aprox) + Duiker Island (32 km, 47 min aprox)
Por la mañana hicimos el tramo entre Stony Point y Boulders Beach, donde queríamos volver a ver más colonias de pingüinos en playas paradisíacas… La entrada también es de pago (pero esta está incluida en la wild card) y es el mismo sistema de pasarelas de observación.
Luego nos fuimos directos a la isla de Duiker para ver las focas y leones marinos que viven en esta mini isla inhabitada. Está muy cerca de la ciudad de Cape Town, así que si tienes que hacer tiempo hasta la salida de tu vuelo, es una opción interesante. Hay varias agencias con ferrys que van saliendo continuamente para acercarte a ver el espectáculo de las focas. Se visitan también los restos de un barco hundido y vuelta a puerto. No es muy largo el recorrido. También existe la opción de nadar con ell@s…
Vuelo interno Ciudad del Cabo – Johannesburgo (2 h aprox)
Al llegar a Johannesburgo, alquilamos un coche y como ya era de noche, nos alojamos al lado del aeropuerto para al día siguiente salir directos al Kruger.
Hay que tener en cuenta en qué camp se va a dormir para elegir la mejor ruta para alcanzar la puerta correspondiente antes del cierre y que te dé tiempo a llegar hasta el alojamiento. Son muy estrictos con las horas que se permite conducir dentro del parque, así que aseguraros de ir con tiempo suficiente.
Nos levantamos pronto y conducimos las casi 5 horas que separan Johannesburgo del mundialmente conocido Kruger. El trayecto es íntegro por autopista, así que es de lo más cómodo.
Al llegar hay que mostrar la wild card, las reservas del alojamiento, rellenar cuatro papeles y para dentro.
¡Empieza lo mejor!
De camino a Skukuza ya podemos observar algunos animales, incluso alguno de los famosos big five como el elefante. ¡Esto promete!
Llegamos a Skukuza y lo primero que hacemos es ir a informarnos de los game drives disponibles, no sin antes detenernos en el mapa donde cada día se actualizan los avistamientos que han habido, así puedes saber en qué zona hay más posibilidades de ver a los grandes felinos por ejemplo.
Con las ganas que tenemos de empezar a bichear, reservamos safari para esa misma noche y para la mañana siguiente. No queremos desaprovechar ni un minuto de los que estemos en el Kruger. Son muchos años soñando en compartir esta experiencia con nuestro hijo y queremos vivirla al máximo.
Nos acercamos al restaurante para comer y menuda grata sorpresa, tiene una terraza con vistas al río que está repleta de elefantes… el peque no se desengancha del borde para poder observar todo, está casi tan emocionado como nosotros. Además, este camp cuenta con parque infantil al lado de la terraza, así que es ideal para familias.
Día 7 del viaje a Sudáfrica en familia
La tónica es la misma todos los días, madrugar para salir de los primeros del camp y empezar los avistamientos lo antes posible.
En los 3 alojamientos que estuvimos hay tienda para comprar comida, así que llevábamos algo para comer a media mañana para no perder tiempo en paradas innecesarias.
Para comer normalmente sí que íbamos al restaurante de los camps y continuábamos hasta que era la hora del Sunset Game Drive, que terminamos haciéndolo cada tarde.
Y a partir de aquí, solo se trata de tener paciencia, de ir con todos los sentidos alerta y disfrutar de la experiencia que supone poder observar todos estos animales en libertad, para nosotros es de las mejores cosas que se pueden hacer viajando.
Para la última noche no habíamos reservado alojamiento, pensábamos dormir a medio camino entre el Kruger y Johannesburgo pero una vez allí, no pudimos resistirnos a alargar una noche más dentro del parque y reservamos una noche más in situ. Fue pura suerte, porque por la mañana no había ningún sitio disponible, pero paramos a comer en Lower Sabie y afortunadamente había habido una cancelación y pudimos dormir en uno de los mejores camps y hacer la despedida por todo lo alto. Cenamos en su preciosa terraza y hasta vinieron unas hienas a amenizar la velada.
Alojamiento: Lower Sabie
Día 12 del viaje a Sudáfrica en familia
Era el último día, eramos conscientes de que estábamos a punto de despertarnos de este hermoso sueño que estábamos haciendo realidad. Así que madrugamos igual que todos los días y nos fuimos a ver salir el sol des de la terraza del magnífico Lower Sabie. No queríamos irnos.
Desayunos tranquilamente e hicimos los últimos kilómetros dentro del parque. Nos fuimos despidiendo de cada rincón y observando cada lugar que nos había regalado algún avistamiento durante los últimas 6 noches.
Eramos conscientes de lo afortunados que éramos y solo podíamos agradecer la experiencia tan bestial que habíamos vivido en familia.
Y por supuesto, reafirmarnos en nuestra voluntad de volver. De desear volver por encima de todo. No podemos remediarlo, nos encanta, nos fascina poder observar la vida animal.
Marruecos en familia es un destino que siempre tenemos presente porque nos encanta, además está muy cerca. Así que cuando salieron vuelos baratos hacia Fez, no lo pensamos demasiado y compramos rápidamente 3 asientos para volver al país vecino. Sería nuestra tercera vez en tierras marroquíes, la segunda con el peque, el año pasado bajamos al desierto en furgo y esta vez volveríamos en avión.
Así que cogimos los vuelos a Fez con la intención de bajar de nuevo al desierto y volver a recorrer Marruecos en familia.
Contraté la recogida en el aeropuerto en el propio hotel y al bajar del avión, ahí estaba el cartelito con nuestro nombre para darnos la bienvenida a Marruecos. Siempre contrato este tipo de servicio, detesto llegar a un país y empezar a regatear con los miles de taxistas que se pelean para que subas a su taxi; Así que me resulta mucho más cómodo, llegar y no tener que preocuparme de nada.
Al llegar a la medina donde el taxi no puede avanzar más, aparece un chico del hotel que nos acompañará hasta la puerta. Una vez llegamos al hotel, no podemos más que maravillarnos con el edificio, es un riad precioso, me sonrío, bonita elección. Exploramos cada detalle y no podemos dejar de aprovechar la ocasión de meternos en la piscina a pesar de que está ya oscureciendo. Qué maravilla de lugar! Casi que preferimos quedarnos dentro que salir a explorar la medina.
Día 2 del Viaje a Marruecos en familia:
Fes
Bus Fes – Merzouga
Al día siguiente, después de descansar en una de las hermosas habitaciones del riad y de degustar un desayuno de campeones, gestionamos con el hotel los tickets para el bus nocturno que nos llevará al desierto. Después salimos a perdernos por la medina, porque somos conscientes de que a veces resulta difícil orientarse, así que nos dejamos llevar sin rumbo fijo.
A media mañana hacemos una pausa en un bar para tomar algo en su terraza desde donde divisamos una de las curtidurías donde trabajan la piel, así que tras reponer fuerzas, nos dirigimos a este lugar tan característico de la medina de Fez. No es una curtiduría de las más famosas así que no hay muchos turistas husmeando. En una de las tiendas que nos ofrece subir a la azotea con un trozo de menta en la nariz para soportar mejor el intenso olor que desprenden las pieles que trabajan abajo, insistimos en la idea de poder ver la curtiduría de cerca, donde normalmente sólo hay lugareños. Finalmente conseguimos que nos dejen pasar a la zona propiamente de trabajo donde no hay ni un guiri. Podemos caminar entre piscinas de colores y obtener unas vistas privilegiadas del lugar. Nos sentimos afortunados y agradecidos.
Después de la curtiduría nos enseñan cómo trabajan los telares con sus coloridas telas y se hace mediodía, así que vamos a comer al riad y aprovechamos para darnos otro bañito en la piscina… Por la tarde seguimos explorando las callejuelas adyacentes a nuestro alojamiento.
El bus nocturno hacia el desierto sale a las 21h de Fez, así que una hora antes, nos dirigimos a la estación de autobuses para asegurarnos de que llegamos puntuales.
Una vez allí, buscamos un restaurante cerca para cenar algo y esperar que sea la hora de salir.
Puntualmente, arrancamos rumbo al sur. No es una opción especialmente cómoda pero te permite aprovechar todos los días, por eso la elegimos; porque si decides conducir de día hacia el desierto, pierdes todo un día mínimo y no tenemos tantos días de vacaciones como para perderlos… La ventaja que tenemos es que nuestro hijo está muy acostumbrado a viajar en furgo y no se le hace nada pesado el viaje; además de que tiene facilidad para dormirse en cualquier sitio y a la que pilla la postura, se deja atrapar por Morfeo.
A media noche el bus hace una parada, se supone que para cenar, y continua hasta el amanecer, hora en la que llega por fin, a Merzouga.
Día 3 del Viaje a Marruecos en familia:
b Alojamiento en el Desierto de Merzouga: Auberge du Sud
Una vez en Merzouga, o en Hassie Labie, depende de donde reserves el hotel para dormir en las dunas, debes bajarte en una u otra parada y, ahí te recogen del hotel contratado. Si vas sin reserva, hay muchos hoteles que mandan sus 4×4 para captar nuevos clientes y te trasladan a sus hoteles gratis.
En nuestro caso, volvemos por tercera vez al mismo hotel, el Aubergue du Sud. Vemos la salida del sol des del 4×4 y llegamos al hotel en unos minutos. Cogemos una habitación con terraza con vistas a las dunas para dejar las mochilas e irnos directos a la piscina.
La última vez el peque se quedó con las ganas de subir a un camello y desde que supo que volveríamos al desierto que pedía de poder subir a un camello. Nosotros nunca habíamos subido y no teníamos ningunas ganas de hacer la turistada, pero a veces, hay que ceder para que todos podamos disfrutar del viaje. Así que a petición del peque, reservamos la excursión en camello para ver la puesta de sol y, para el día siguiente por la mañana reservamos dos horas de quads.
Pasamos la mañana en la piscina y jugando en la arena de las dunas cercanas al hotel hasta que fue la hora del camello. Tiene su intríngulis subir y bajar del animal eh, jolin, como no estés bien cogid@… Pues nada, montamos el camello y un bereber nos guía entre las dunas; Lo bueno es que salimos con otro grupito de 5 personas pero a los pocos minutos nos dividimos y hacemos la ruta nosotros solos. Se agradece. Disfrutamos del desierto y de la puesta de sol des de un lugar privilegiado mientras el peque juega a rebozarse de arena; Disfruta como nunca haciendo la croqueta y rodando duna abajo. Para nosotros es maravilloso verle gozar en un entorno que no es el suyo, que podamos disfrutar todos de los viajes es imprescindible y parece que es una realidad.
De vuelta al hotel, tiempo para una duchita para quitar toda la arena del cuerpo y nos tienen la cena preparada en la terraza, amenizada por música bereber en directo, la mejor manera de terminar el día.
Día 4 del Viaje a Marruecos en familia:
Merzouga
Bus Merzouga – Fes
Al día siguiente, me levanto temprano para ver el amanecer entre dunas; Subo a la terraza con sudadera, puesto que a esta hora, refresca y me dispongo a vivir este mágico momento. Todo en silencio, arena y sol, nada más.
Hemos reservado la ruta en quad para primera hora porque luego hace mucho calor, así que salimos sin desayunar.
El chico que nos hará de guía es el mismo de los años anteriores, así que ya nos conocemos. Si queréis alquilar quads, una hora sabe a poco y nosotros siempre nos quedamos con ganas de más; así que alquilamos directamente 2 horas, lo que nos permite alejarnos más del hotel y explorar zonas menos concurridas.
Nos ponemos el casco y gassss
No deja de fascinarnos, es la tercera vez que venimos a Marruecos en familia, que conducimos por este mar de arena y sigue impresionándonos tanto como el primer día. Es difícil describirlo pero es una sensación tan hermosa que seguiremos repitiendo siempre que podamos 🙂
Vamos parando para hacer alguna foto a tanta majestuosidad, el peque va cambiando de vehículo, un rato con su padre, un rato con su madre… le pilla el truco rápido a conducir también y goza tanto como nosotros de la experiencia.
A medio camino, pasamos por lo que había sido un campamento de berebers nómadas, es sobrecogedor pensar que sobreviven en ese entorno tan hostil…
Hacemos una paradita en un campamento de haimas y el guía nos ofrece un te de menta delicioso; Esto no estaba contratado, agradecemos el detalle y aprovechamos el entorno para explicarle mejor la cultura bereber al peque.
Es hora de volver, el sol empieza a apretar y el reloj sigue corriendo, así que ponemos rumbo al hotel vadeando por las enormes dunas de Erg Chebbi; Disfrutando de cada subida y de cada bajada, siendo conscientes de que es un lugar lejano al que no se puede ir todos los días; Tomando consciencia de lo privilegiados que somos por poder vivir estas maravillosas experiencias en familia.
Ya en el hotel, el hambre aprieta, así que vamos directos a la terraza para tomar un completo desayuno y acto seguido, directos a la piscina. Y así pasamos el día, descansando, desconectando, cogiendo energías entre la piscina, la terraza y las dunas.
El peque no pierde el tiempo, cada vez domina más el arte de nadar y se lo pasa en grande; Tiene tiempo también de hacerse amigo de una niña marroquí con la que comparte juegos fuera y dentro del agua, a pesar de que no se entienden de nada con el idioma, juegan como si hablaran la misma lengua.
Cuando empieza a caer la noche, es hora de ir hacia el pueblo de Merzouga donde cogeremos el bus que nos llevará de vuelta a Fes. Antes les pedimos que llamen al hotel que tenemos contratado en Fes para informarles de que llegamos en bus y que nos vengan a recoger a la estación.
La vuelta parece que se hace más llevadera, quizá ya somos conscientes de lo que nos espera; y no estamos tan ansiosos por llegar como a la ida. El peque como en el trayecto anterior, no tiene ningún problema, y cuando se cansa de mirar por la ventana, se acomoda y deja que el sueño le venza.
Llegamos a Fez una hora antes de lo previsto, obviamente no hay nadie en la estación de autobuses para recogernos porque se ha adelantado mucho sobre el horario previsto. Era todavía de noche y no teníamos ganas de discutir con ningún taxista, así que decidimos cruzar la calle y pedir una habitación en el Ibis que hay justo en frente. Sólo serán unas horas, pero serán reparadoras después de pasar las últimas 7 en un asiento de bus. Nos dan la habitación rápidamente y nos metemos en la cama en seguida.
Día 5 del Viaje a Marruecos en familia:
b Alojamiento en Fez: Hotel Ibis (si reserváis a través de este linktendréis 15 € de descuento)
b Alojamiento en Fez: Riad Jamaï (si reserváis a través de este link tendréis 15 € de descuento)
Al día siguiente aprovechamos el desayuno buffet en la terraza con piscina del hotel. El peque no pierde la ocasión de bañarse de nuevo mientras nosotros apuramos el te bajo una sombrilla.
Ahora sí, le pedimos que llamen al taxista del hotel que tenemos contratado que viene a buscarnos en media hora. Nos comenta que llegó un poco más tarde que nosotros y que ya no estábamos, que estuvo esperando un buen rato pero no aparecimos. Bueno, incidencias marroquíes, nada grave, nos descuenta una parte del servicio de transfer y nos lleva al hotel.
La primera impresión no es la mejor, está metido en un callejón sin ningún encanto, pero al traspasar la puerta… Nuestra cara cambia por completo, otro maravilloso riad con piscina con una hermosa terraza tanto abajo como arriba y unas habitaciones de ensueño, las mil y una noches… Creo que podríamos quedarnos a vivir en un sitio como éste…
Después de acomodar nuestras cosas y descubrir todos los rincones del alojamiento, nos vamos al Palacio Real para ver las 7 puertas doradas. No es fácil explicarle al peque que es un palacio real, pero que el rey no es como el de los dibujos animados…
Cuando empieza a oscurecer cogemos un taxi y nos vamos a dar una vuelta por la medina, pero entrando por la zona sur; donde estuvimos alojados la primera vez que vinimos. Todo nos resulta familiar y logramos encontrar uno de los bares en los que estuvimos, con unas bonitas vistas de la ciudad iluminada y deliciosa comida, además hacen exposiciones, música en directo, etc…
Con la barriga llena, volvemos a coger un taxi hasta el riad para descansar hasta mañana.
Día 6 del Viaje a Marruecos en familia
b Vuelo Fez – Barcelona
Para no perder la costumbre, subo a la azotea antes de que salga el sol para deleitarme con el espectáculo de luces entre las nubes; Esta vez tengo compañeros, en la azotea de enfrente hay conejos y gallinas que me miran curiosos…
Bajo a la habitación y mis chicos todavía duermen, así que espero impaciente que se levanten para seguir descubriendo la ciudad imperial y exprimir las últimas horas en el país vecino.
Bajamos a desayunar las delicias que nos han preparado, es difícil decir basta, porque todo está para repetir y repetir.
Hoy es el día para hacer compras, no podemos venir a Marruecos y no traernos nada… Algo de artesanía y decoración para casa… Así que volvemos a la medina, entramos en algunas madrassas emblemáticas y nos enamoramos de una alfombra preciosa; Después de regatear un buen rato, nos hacemos amigos de los vendedores que nos acaban recomendando un sitio para comer con las 3 “b”. Así que allá que nos vamos, insisten en pedir “pastela” de pollo con almendras, la especialidad de la casa. Madre mía para qué lo probamos, ¡que bueno estaba! Delicioso es decir poco.
Para bajar la comilona damos una última vuelta por la medina y nos vamos al riad a recoger las mochilas; Paramos en el centro comercial para hacer tiempo y comer algo antes del vuelo y al final tenemos que acabar corriendo para coger el taxi de vuelta al aeropuerto, que desastre.
Llegamos muy justos de tiempo, así que sello en el pasaporte de salida y para arriba. Aterrizamos ya de noche en Barcelona, agradecidos de haber podido vivir de nuevo esta hermosa experiencia por Marruecos en familia.
¿Cuando regresamos?
Y tú, ¿eres de los que repite o prefieres descubrir siempre sitios nuevos?
Ara era l’hora de travessar l’Atlas i poder gaudir del paisatge. Aquesta vegada vam anar directament cap a Erfoud, obviant Rissani i vam travessar tot de poblets que semblaven trets de qualsevol racó africà, els records de viatges anteriors s’amuntegaven a la nostra ment, mentre esquivàvem bicicletes i forats a la calçada.
Després de la ciutat blava, els cedres i els macacos, km i més km per arribar al desert. El paisatge és d’allò més variat, vam travessar zones desèrtiques, zones ja nevades, palmerars dels que em vaig enamorar la primera vegada i boniques construccions d’adob per finalment divisar el desert al fons. Era tal i com ho recordàvem. Increïblement preciós.
Divendres ho teníem tot a punt per arrencar la furgo i començar a fer quilòmetres. Només vam haver de parar a deixar la Lüa, que aquesta vegada no ens podia acompanyar, omplir el dipòsit i tirar milles.
Marruecos nos tiene el corazón robado desde la primera vez que fuimos. Hemos cruzado el estrecho más de seis veces y cada viaje nos devuelve algo diferente — una medina nueva, un amanecer distinto sobre las dunas, un rincón que no conocíamos. Este roadtrip fue el regreso después de varios años sin pisar el país vecino, esta vez en furgo y con el peque a bordo. Más de 4.000 km en diez días. Una paliza — y lo repetiríamos mañana mismo.
EL ROADTRIP DE UN VISTAZO
📍 Zona
Marruecos — ruta circular norte-desierto-sur
📅 Duración
10 días
🚙 Vehículo
Furgo
🐾 Con perro
No — viajar con perro a Marruecos tiene requisitos complejos para la vuelta
👶 Con niños
Sí
🗓️ Mejor época
Invierno o primavera — el desierto en verano es inviable por el calor
📍 Paradas
7
LAS PARADAS DEL ROADTRIP
PARADA 1 — Chefchaouen
La ciudad azul a primera hora de la mañana
Llegamos de noche y dormimos en uno de los parkings mirador que rodean la ciudad. Al día siguiente, la estampa de las casitas azules con la luz de la mañana es una auténtica maravilla.
Nos adentramos en la medina a primera hora — antes de que llegue nadie. Solo gatos, vecinos abriendo sus negocios y nosotros recorriendo los callejones tranquilamente. Chefchaouen es preciosa en cualquier momento, pero a esa hora tiene una magia especial que desaparece en cuanto llegan los grupos.
PARADA 2 — Fes
PARADA 3 — Azrou y el bosque de cedros
Los babuinos del Atlas
Camino hacia el sur, parada en Azrou para visitar el bosque de cedros y sus famosos babuinos. Una experiencia curiosa y muy diferente a todo lo anterior — los macacos del Atlas campan con total libertad entre los árboles y se acercan sin miedo. Con niños es una parada que engancha.
Aprovechamos para pernoctar en un camping y ducharnos antes de la etapa más larga del viaje.
PARADA 4 — Merzouga y el desierto del Sahara
El punto más alejado — y el más esperado
El desierto para nosotros es sinónimo de magia. Tiene algo que nos atrapó la primera vez y que no ha cambiado en ninguno de los viajes posteriores. Ese mar de dunas infinito hace que periódicamente necesitemos volver a recorrerlo.
Elegimos el mismo hotel de siempre — el Auberge du Sud — donde ya nos sentimos como en casa. Una noche en una suite con vistas a las dunas para recuperarse de la paliza de kilómetros.
Al día siguiente, madrugamos para ver el amanecer entre las dunas. Los rayos del sol tiñendo la arena de naranja es uno de esos espectáculos que no se pueden describir bien — hay que verlos. Por la mañana, quads por las dunas y piscina para terminar de disfrutar el día.
PARADA 5 — Gargantas del Todra y del Dades
La naturaleza trabajando a lo grande
De camino de vuelta hacia el norte, las Gargantas del Todra y del Dades — dos maravillas geológicas que el agua ha ido tallando durante milenios en la roca. El contraste entre el verde de los palmerales y el ocre de las paredes de roca es de esos paisajes que se te graban.
Una parada obligatoria en cualquier ruta circular por Marruecos.
PARADA 6 — Ait Ben Haddou
La kasbah más fotogénica de Marruecos
Ait Ben Haddou es imprescindible. Una kasbah de barro declarada Patrimonio de la Humanidad que ha servido de escenario para decenas de películas — y se entiende perfectamente cuando la ves en persona.
El contraste de colores es lo que más nos impacta cada vez: el verde intenso de los palmerales contra el marrón cálido de las kasbahs de barro. Los callejones estrechos, las vistas desde arriba, la luz de la tarde cayendo sobre la arcilla. Difícil no quedarse más de lo previsto.
PARADA 7 — Marrakech
Una parada más urbana para cerrar el bucle sur. Marrakech tiene su propio ritmo — la medina, la plaza Jemaa el-Fna, los zocos. Diferente a todo lo anterior y necesaria para entender la diversidad de Marruecos.
PARADA 8 — Rabat
La capital que no conocíamos
Todavía no habíamos visitado Rabat y aprovechamos la vuelta para recorrerla a primera hora de la mañana. Una ciudad sorprendentemente tranquila para ser la capital — con una medina muy auténtica y mucho menos turística que las anteriores.
Solo quedaba llegar a Tánger para coger el ferry de vuelta. Lo que no contábamos era con el temporal de mar que canceló todos los ferris del día — tuvimos que dormir en el puerto a la espera de que amainara. Parte del viaje también es eso.
LO QUE MÁS NOS GUSTÓ
El amanecer en el desierto — siempre. Y Ait Ben Haddou con la luz de la tarde. Son dos imágenes que llevamos muchos viajes acumulando y que no pierden fuerza.
LO QUE CAMBIARÍAMOS
Organizarnos con más tiempo para poder llevar a la perra. Viajar con perro a Marruecos tiene requisitos veterinarios complejos para la vuelta a Europa — analíticas en laboratorios autorizados, certificados específicos — y no llegamos a tiempo de gestionarlo. En el próximo viaje, con más previsión, queremos intentarlo.
Y comprar los billetes de ferry de ida y vuelta por separado — el billete de vuelta abierto con la misma compañía te ata a sus horarios y puede que no sea el primero que salga el día que necesitas embarcar.
CONSEJOS PRÁCTICOS
Documentación imprescindible: Para entrar en Marruecos necesitas el pasaporte con mínimo 6 meses de vigencia durante la estancia. Compruébalo antes de salir — si va a caducarte en breve, renuévalo con antelación. Para menores de edad es imprescindible la presencia de los dos progenitores para tramitarlo.
El ferry: Nosotros cruzamos por Algeciras — Tánger Med. El trámite del pasaporte se hace a bordo y es rápido. Lo que requiere más tiempo es el papeleo del vehículo en el puerto de Tánger Med — paciencia, sonrisa y muchas ganas de entender el francés. No olvides la carta verde de tu seguro — es gratuita y obligatoria para circular por Marruecos.
Carreteras: Mejor de lo que esperábamos. Poco tráfico salvo en las grandes ciudades, combustible más barato que en España y carreteras en buen estado general. Hay mucha presencia policial — a la entrada y salida de cada población hay control. Sin incidentes si vas con todo en regla.
Con niños: Una ventaja absoluta. Todo el mundo nos trató de maravilla y el peque aguantó los miles de kilómetros como un campeón. El desierto le impactó igual o más que a nosotros.
Con perro: Viajar a Marruecos con perro es posible pero la vuelta a Europa tiene requisitos veterinarios específicos — analíticas en laboratorios autorizados para certificar que el animal está libre de ciertas enfermedades. Infórmate con antelación y empieza los trámites con tiempo.
Época: Invierno o primavera — el desierto en verano alcanza temperaturas extremas. Diciembre y enero son meses perfectos para el sur del país.
Las pernoctas y alojamientos concretos os los cuento en la asesoría — en esta ruta hay opciones que marcan la diferencia entre un viaje bueno y uno inolvidable.
PREGUNTAS FRECUENTES
¿Es seguro viajar a Marruecos en furgo con niños? Sí, totalmente. Nuestra experiencia en todos los viajes ha sido muy positiva — la gente es acogedora, viajar con niños es una ventaja social y no tuvimos ningún incidente. Como en cualquier viaje, sentido común y precaución básica.
¿Se puede llevar el perro a Marruecos? Técnicamente sí, pero la vuelta a Europa tiene requisitos veterinarios complejos que hay que gestionar con mucha antelación. Si quieres ir con perro, infórmate meses antes de salir.
¿Cuántos días mínimos necesitas para este roadtrip? Con 8-10 días puedes hacer la ruta circular completa pero hay que ir por faena. Menos de una semana es demasiado justo para los kilómetros que hay entre Barcelona y el desierto. Y lo ideal es disponer de más días para poder hacerlo con calma.
¿En qué época es mejor ir? Invierno o primavera para el desierto — temperaturas agradables durante el día y frescas por la noche. El verano en el sur de Marruecos puede superar los 45 grados.
¿Hace falta reservar alojamiento con antelación? En el desierto, especialmente en Merzouga, recomendamos reservar el alojamiento con antelación en temporada alta. El resto de la ruta es más flexible.
Marruecos es uno de esos destinos que enganchan desde la primera vez — y que mejoran con cada regreso. Llevamos más de seis viajes y todavía nos queda mucho por descubrir. Si estás pensando en cruzar el estrecho, hazlo. Y si quieres que te ayude a organizarlo con las paradas que más encajan con vosotros, cuéntame cuántos días tienes y con quién vas 😉
Sabíamos que era nuestro último viaje como pareja y el destino estaba claro, GORILAS de montaña, como no podía ser de otro modo, UGANDA!
Qué país más maravilloso, lo tiene todo…
Esta vez fueron sólo 15 días y cómo teníamos que ir por faena, alquilamos un coche con conductor para recorrer todo el país. El recorrido fue:
El viaje a Camerún ha sido durante todo el mes de agosto y por libre, sin organizar nada con antelación. Hay que contar que es época de lluvias y que las lluvias de allí no son como las de aquí, había días que no podíamos salir del hotel ni con botas de agua, chubasquero y paraguas porque diluviaba demasiado.
Como información práctica, el cambio de CFA a €uros estaba sobre 650. En los bancos no es fácil encontrar cambio, nosotros sólo lo conseguimos una sola vez, el resto, siempre en la calle. Hay que tramitar los visados en Madrid.
Volamos desde Barcelona hasta Yaounde vía Casablanca. Y el recorrido fue:
El nostre viatge a Madagascar va tenir una durada d’un mes, el vam realizar per lliure. Vam arribar a la capital, Antananarivo el 10/10/2010, en aquell moment, el canvi d’€uros a Ariary, la moneda local, estava sobre els 2.600 i el millor el vam aconseguir a l’aeroport.
Vam volar des de Barcelona a París (Orly) i de París a Tana. I el recorregut que vam fer va ser:
Nuestro viaje en Madagascar tuvo una duración de un mes, lo realizamos por libre. Llegamos a la capital, Antananarivo el 10/10/2010, en aquel momento, el cambio de €uros a Ariary, la moneda local, estaba sobre los 2.600 y el mejor lo conseguimos en el aeropuerto.
Volamos desde Barcelona a París (Orly) y de París hasta Tana. Y el recorrido que hicimos fue:
Antananarivo
Tana – Antsirabe
Miandrivazo
3 dies de descens pel riu Tsiribihina
Bekopaka
Grands Tsingy de Bemaraha
Petits Tsingy
Morondava
Morondava – Tulear
Tulear – Mangily
Tulear – Ambalavao
Reserva d’Anja
Ambalavao – Fianarantsoa
Fianarantsoa – Manakara. Tren de la Selva
Manakara
Manakara – Ranomafana
Ranomafana Parc
Ranomafana – Fianarantsoa – Ambositra
Ambositra
Ambositra – Tana
Antananarivo
Doncs això, si algú vol saber més sobre el recorregut, hotels, transports, etc.. aquí estem 😉
Pues eso, si alguien quiere saber más sobre el recorrido, hoteles, transportes, etc.. aquí estamos 😉
Nuestra escapada a Marruecos fue en septiembre del 2010.
Volamos Barcelona – Fez, estuvimos 2 noches en Fez, bajamos hasta el desierto de Merzouga, donde pasamos 3 noches, subimos por Ouarzazate donde hicimos una noche y acabamos en Marrakesh las últimas 3 noches.